10 claves para entender cómo el agua se convirtió en un arma de guerra en Gaza

2 de May. 2026 | 8:01 am

Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:

  • Médicos Sin Fronteras denuncia que el agua y el saneamiento en la Franja de Gaza se usan como instrumentos de presión, mediante destrucción de infraestructura y restricciones al ingreso de suministros.
  • Cerca del 90% de la infraestructura hídrica quedó dañada o destruida por la guerra, mientras millones de personas sobreviven en zonas hacinadas, sin acceso estable a agua potable ni saneamiento.
  • La crisis ya provoca enfermedades, muertes y un fuerte deterioro de las condiciones de vida, en un escenario que MSF considera una grave violación del derecho internacional humanitario.

La Franja de Gaza enfrenta una crisis humanitaria en la que el agua y el saneamiento dejaron de ser únicamente víctimas de la guerra para convertirse, según la organización Médicos Sin Fronteras (MSF), en instrumentos de presión y castigo contra la población civil.

El más reciente informe de la organización documenta cómo, desde octubre de 2023, la destrucción de infraestructura, las restricciones al ingreso de suministros y los desplazamientos forzados agravaron el acceso a servicios esenciales para millones de personas.

Estas son las 10 claves que explican la magnitud de la emergencia.

1- Una escasez artificial y un castigo colectivo

MSF sostiene que la crisis hídrica no responde a daños colaterales inevitables, sino a una escasez inducida que funciona como castigo colectivo contra la población civil.

Según el informe, las políticas aplicadas por las autoridades israelíes privan a los habitantes de servicios esenciales para sobrevivir y configuran una "muerte por desgaste" que vulnera los principios básicos de la dignidad humana.

2- La destrucción de la infraestructura hídrica

La emergencia se sostiene sobre una amplia destrucción de instalaciones civiles esenciales. Evaluaciones internacionales y de la propia MSF indican que cerca del 90% de la infraestructura de agua y saneamiento sufrió daños graves o quedó destruida.

El deterioro incluye plantas desalinizadoras, redes de tuberías y pozos inutilizados. Como resultado, gran parte del enclave depende casi exclusivamente de un suministro intermitente mediante camiones cisterna.

3- Un bloqueo burocrático que frena la reconstrucción

A la destrucción se suma un bloqueo en las fronteras que impide el ingreso de materiales necesarios para reconstruir la infraestructura.

Tuberías, pastillas de cloro, generadores y unidades de desalinización permanecen retenidos durante meses bajo el argumento de que podrían tener un "doble uso" militar. MSF asegura que, desde enero de 2026, las autoridades israelíes rechazaron el 100% de sus solicitudes para ingresar suministros.

4- Desplazamientos hacia zonas inhabitables

El acceso al agua también se limita mediante desplazamientos forzados. Las órdenes de evacuación afectaron a más del 80% de la Franja y obligaron a miles de civiles a trasladarse varias veces.

Para marzo de 2026, los palestinos seguían sin acceso al 58% del territorio, lo que los empuja a vivir en áreas hacinadas, reducidas y sin redes hídricas adecuadas.

5- El colapso del saneamiento

Sin sistemas de alcantarillado funcionales, los campamentos enfrentan graves riesgos sanitarios. Muchas familias excavan letrinas improvisadas junto a sus tiendas de campaña, pero estas colapsan rápidamente.

Durante las lluvias de invierno, los pozos se desbordan e inundan los refugios con lodo, heces y bacterias. Además, contaminan las pocas fuentes de agua subterránea que aún permanecen disponibles.

6- El aumento de enfermedades prevenibles

La falta de agua limpia y de condiciones básicas de higiene golpea especialmente a los sectores más vulnerables.

Las encuestas médicas citadas por MSF indican que casi una de cada cuatro personas sufrió diarrea en el mes previo a ser consultada a mediados de 2025. La enfermedad afecta con mayor gravedad a menores de 15 años y mujeres embarazadas.

La sarna, los piojos y otras infecciones cutáneas también se dispararon y representaron casi el 18% de las atenciones médicas durante ese año.

7- La pérdida de la dignidad humana

El informe también expone el impacto psicológico de vivir sin condiciones mínimas de higiene. La imposibilidad de mantener el aseo personal genera altos niveles de angustia y deteriora la sensación de identidad y dignidad.

La situación afecta especialmente a las mujeres, que carecen de privacidad y enfrentan infecciones severas por la escasez de toallas sanitarias. Muchas recurren a restos de tela o se lavan con agua salada en condiciones precarias y dolorosas.

8- El riesgo de morir por buscar agua

Conseguir agua se convirtió en una tarea agotadora y peligrosa. Ante la ausencia de redes de distribución, las personas deben reunirse en puntos específicos de abastecimiento.

Muchas familias envían a niños a realizar esa labor. El informe recoge casos de menores que sufrieron lesiones graves por cargar peso excesivo o murieron por disparos mientras esperaban llenar recipientes de agua. Según MSF, algunas de esas muertes fueron catalogadas oficialmente como "errores".

9- Ataques contra la ayuda humanitaria

MSF también denuncia ataques directos contra sus operaciones. La organización afirma que pozos y camiones cisterna claramente identificados fueron atacados pese a que sus movimientos habían sido notificados previamente a las autoridades israelíes.

Según el informe, las agresiones incluyeron disparos de ametralladoras, tanques y drones cuadricópteros. Esto redujo de forma drástica la capacidad de distribución de agua de la organización, considerada el mayor productor no gubernamental del recurso en Gaza.

10- Violaciones al derecho internacional y llamado urgente

El informe concluye que la situación evidencia una ruptura profunda del derecho internacional humanitario.

MSF sostiene que Israel, como potencia ocupante, incumple su obligación de garantizar servicios básicos y desacata medidas cautelares emitidas por la Corte Internacional de Justicia, que exigen asegurar ayuda humanitaria continua.

Ante ese escenario, la organización pide a los Estados miembros de Naciones Unidas activar de inmediato mecanismos económicos, legales y diplomáticos para frenar políticas que, según denuncia, continúan deshumanizando a la población civil de Gaza.

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