¿Por qué Sudán del Sur sigue atrapado en la crisis 15 años después de su independencia?

La violencia, la pobreza y la fragilidad institucional siguen siendo algunos de los principales obstáculos para consolidar la paz en Sudán del Sur.
Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:
- Sudán del Sur cumple 15 años de independencia sin alcanzar la estabilidad debido a la guerra civil, las divisiones étnicas y la debilidad de sus instituciones.
- Aunque el acuerdo de paz redujo la violencia, el país aún tiene pendientes reformas fundamentales para consolidar la paz y celebrar elecciones con garantías.
- La dependencia del petróleo, la crisis económica y la emergencia humanitaria mantienen a millones de personas en condiciones de vulnerabilidad y frenan la recuperación del país.
Cuando Sudán del Sur proclamó su independencia el 9 de julio de 2011, el mundo celebró el nacimiento del país más joven del planeta. Tras décadas de guerra con Sudán, la expectativa era que comenzara una etapa de estabilidad y desarrollo. Sin embargo, ese optimismo duró poco.
Dos años después, el país cayó en una guerra civil que dejó cientos de miles de muertos, millones de desplazados y una profunda división étnica. Quince años más tarde, Sudán del Sur aún enfrenta las consecuencias de ese conflicto. La paz sigue siendo frágil, las instituciones permanecen incompletas y la crisis económica limita la capacidad del Estado para recuperarse.
Una independencia que no resolvió las divisiones internas
La guerra civil estalló en diciembre de 2013 por una combinación de factores: la lucha por el poder dentro del Gobierno, antiguas rivalidades étnicas y la debilidad de las instituciones creadas tras la independencia.
Durante la guerra contra Sudán, los distintos grupos mantuvieron un objetivo común. Una vez alcanzada la independencia, esas diferencias quedaron al descubierto.
El principal enfrentamiento surgió entre el presidente Salva Kiir y su entonces vicepresidente, Riek Machar. Ambos pertenecían al Movimiento Popular de Liberación de Sudán (SPLM), pero lideraban facciones rivales y mantenían diferencias sobre el rumbo del nuevo Estado.
En julio de 2013, Kiir destituyó a todo su gabinete, incluido Machar, quien aspiraba a la Presidencia. Meses después, el mandatario lo acusó de intentar un golpe de Estado. Machar negó esa versión y organizó una rebelión armada bajo el Movimiento Popular de Liberación de Sudán en Oposición (SPLM-IO).
La disputa política pronto se transformó en un conflicto étnico. Kiir pertenece a la comunidad dinka, la más numerosa del país, mientras que Machar es de la etnia nuer, la segunda más grande. Los enfrentamientos entre militares dieron paso a ataques contra civiles y a represalias entre ambos grupos.
La violencia también alcanzó a otras comunidades. Organismos internacionales documentaron asesinatos masivos, desplazamientos forzados y ataques contra civiles por razones étnicas, hechos señalados como posibles crímenes de guerra y de lesa humanidad.
El conflicto comenzó a disminuir con el Acuerdo Revitalizado de Paz, firmado en 2018 e implementado a partir de 2020. El pacto permitió el regreso de Machar como vicepresidente dentro de un Gobierno de unidad nacional.
El saldo fue devastador. Se estima que más de 400.000 personas murieron y millones abandonaron sus hogares, lo que convirtió a Sudán del Sur en una de las mayores crisis humanitarias de África.
Un Estado débil y una economía dependiente del petróleo
La guerra no explica por sí sola la crisis.
Especialistas del Council on Foreign Relations sostienen que uno de los principales errores tras la independencia fue no construir un ejército nacional unificado. En lugar de integrar las distintas fuerzas, el país mantuvo unidades leales a diferentes líderes políticos y militares, lo que debilitó al Estado desde sus primeros años.
La economía también agravó la situación.
Aunque Sudán del Sur heredó cerca del 75% de las reservas petroleras del antiguo Sudán, depende de la infraestructura ubicada en territorio sudanés para exportar el crudo. Las disputas con Jartum por el uso de los oleoductos provocaron interrupciones en la producción y redujeron los ingresos estatales, lo que limitó la capacidad del Gobierno para sostener sus instituciones.
¿Por qué la paz sigue siendo tan frágil?
El acuerdo de paz redujo los combates, pero no resolvió las causas del conflicto.
Todavía están pendientes compromisos fundamentales, como la integración de las fuerzas armadas, la aprobación de una Constitución permanente y varias reformas institucionales.
Las primeras elecciones nacionales también acumulan varios aplazamientos y ahora están previstas para el 22 de diciembre de 2026.
Sin embargo, numerosos analistas advierten que unos comicios sin las garantías necesarias podrían reactivar las tensiones políticas y étnicas en lugar de consolidar la paz.
Antes de la votación, el país aún debe completar un censo nacional, aprobar una Constitución definitiva, modernizar el sistema electoral y fortalecer las instituciones responsables del proceso.
Una población que sigue pagando el costo
La combinación de violencia, crisis económica e inestabilidad política mantiene a millones de personas en condiciones de extrema vulnerabilidad.
Los desplazamientos y la inseguridad redujeron la producción agrícola, mientras millones de habitantes enfrentan niveles críticos de inseguridad alimentaria.
A esto se suman un sistema de salud con recursos limitados, altos niveles de violencia sexual, dificultades para acceder a la educación y una fuerte dependencia de la ayuda humanitaria internacional.
¿Puede Sudán del Sur dejar atrás la crisis?
Quince años después de la independencia, el país sigue lejos de cumplir las expectativas que acompañaron su nacimiento.
Los especialistas coinciden en que todavía existe una oportunidad para consolidar la paz. Sin embargo, ese escenario dependerá del cumplimiento del acuerdo de paz, del avance de las reformas institucionales y de la celebración de elecciones creíbles e inclusivas.
Si esos cambios no se concretan, las tensiones políticas y étnicas podrían volver a desencadenar un conflicto armado. Si avanzan, Sudán del Sur tendrá la posibilidad de empezar a construir la estabilidad que su población esperaba desde 2011.
Sí, estuve en Sudán durante 2010, y la violencia era evidente, pero un gran problema era que las organizaciones de fuera del país no podían ayudar, porque no respetaban la cultura sudanesa.

Di porque son negros con un CI de 70