Todos con Maricarmen: el desalojo de una adulta mayor de 87 años impacta a España
Maricarmen Abascal, una adulta mayor de 87 años, salió de la vivienda donde residió durante más de siete décadas, en el barrio de Retiro, Madrid, España, luego de que una empresa propietaria buscara poner fin al contrato de alquiler que mantenía desde 1956.
El caso generó indignación entre vecinos y organizaciones sociales, que durante meses intentaron impedir el desalojo de la mujer, quien vive con una pensión de jubilación de 1.350 euros mensuales.
Maricarmen llegó al inmueble, ubicado en el número 46, en 1956 y contaba con uno de los conocidos contratos de "renta antigua", una modalidad de alquiler que permite mantener precios establecidos bajo contratos antiguos y que, durante décadas, permitió a muchas familias españolas permanecer en sus viviendas con alquileres inferiores a los valores actuales del mercado.
El conflicto comenzó cuando una empresa asumió la propiedad del inmueble y buscó terminar con las condiciones del contrato para establecer una nueva renta acorde con los precios actuales.
La primera cantidad planteada fue de 2.650 euros mensuales, pero posteriormente la cifra bajó a 1.650 euros. Aun con la reducción, el monto superaba los ingresos mensuales de Maricarmen, cuya pensión alcanza los 1.350 euros.
Tres intentos previos
El desalojo no ocurrió en el primer intento. Desde finales de 2025, organizaciones sociales y vecinos se movilizaron para impedir que la adulta mayor quedara en la calle.
El Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, junto con cientos de personas, organizó concentraciones, acampadas y acciones de resistencia pacífica frente al edificio. Estas movilizaciones consiguieron frenar tres intentos de desahucio.
La situación incluso llegó a Naciones Unidas, donde un comité pidió suspender el procedimiento mientras no existiera una alternativa habitacional que permitiera garantizar un lugar donde vivir para la adulta mayor.
Sin embargo, el cuarto intento terminó con la ejecución del desalojo. Una comisión judicial llegó al inmueble acompañada por un amplio despliegue de la Policía Nacional, mientras decenas de personas permanecían frente al edificio para intentar impedir la salida de Maricarmen.
La intervención provocó momentos de tensión entre los manifestantes y los agentes, quienes rompieron el cordón formado en los alrededores del inmueble. La situación también generó enfrentamientos con periodistas que cubrían el operativo.
Debido a su edad, movilidad reducida y delicado estado de salud, Maricarmen necesitó atención de los servicios de emergencia y salió del lugar en una camilla rumbo al Hospital Gregorio Marañón.
Después de recibir el alta médica, la mujer quedó alojada temporalmente con familiares, mientras continúa la incertidumbre sobre cuál será su solución habitacional.