Cacería, incendios y recortes ponen en riesgo al Área de Conservación Guanacaste

23 de Jul. 2026 | 12:03 am

La cacería furtiva, los incendios forestales, la tala ilegal, el turismo clandestino y los recortes presupuestarios amenazan al Área de Conservación Guanacaste (ACG), uno de los principales refugios de biodiversidad del país.

Funcionarios del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) advierten que estas amenazas, junto con el cambio climático, la invasión de tierras, la falta de personal y la escasa conciencia ambiental, dificultan cada vez más la protección de este patrimonio natural.

El ACG protege 172.000 hectáreas de bosque seco, lluvioso, nuboso y ecosistemas marinos. Su importancia llevó a que fuera declarada Sitio Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco.

Cacería y tala ilegal siguen presentes

La caza furtiva continúa entre las principales preocupaciones de quienes custodian las áreas protegidas.

Manrique Javier Montes Obando, administrador del Parque Nacional Palo Verde, explicó que la falta de personal limita la capacidad de vigilancia y que el problema no termina en los límites de los parques nacionales.

"La biodiversidad no conoce fronteras. Los animales pasan a fincas privadas y ahí las posibilidades de controlar la cacería son mucho menores", dijo.

Entre las especies más buscadas figuran el venado cola blanca, el saíno, el tepezcuintle, los patos y los pavones. Durante la época reproductiva también se registra la extracción ilegal de lapas, loras y pericos.

La tala ilegal representa otra presión constante sobre los bosques.

Montes reconoció que las capacidades institucionales para combatir este delito también son limitadas.

Durante los operativos, el Sinac decomisa especies de alto valor comercial como cocobolo, cedro amargo, cenízaro, pochote, níspero, ronrón y guanacaste.

Incendios y turismo ilegal amenazan ecosistemas

Cada estación seca representa un reto para los funcionarios del ACG.

Los incendios forestales destruyen hábitats, afectan la fauna y obligan a destinar personal y recursos durante semanas para controlar las emergencias.

El Parque Nacional Palo Verde enfrentó este año uno de los incendios más severos de los últimos tiempos (ver nota aparte), con 3.617 hectáreas afectadas.

La ocupación ilegal de terrenos también figura entre las preocupaciones de los administradores de las áreas protegidas.

Estas invasiones dificultan la conservación de ecosistemas destinados exclusivamente a la protección de la biodiversidad y generan nuevos conflictos dentro de los territorios protegidos.

A esta situación se suma el turismo ilegal.

Para Roger Blanco Segura, encargado del Programa de Investigación y gestor del Sitio Patrimonio Natural de la Humanidad de la Unesco en el ACG, esta práctica se convirtió en una amenaza creciente.

"No se trata solamente de que las personas ingresen sin pagar una entrada. El problema son los impactos que generan sobre ecosistemas extremadamente frágiles", explicó.

El especialista citó como ejemplo las cimas del Parque Nacional Rincón de la Vieja.

Ingresar por rutas clandestinas, abandonar los senderos, bañarse en lagunas o dejar residuos puede alterar microorganismos, insectos, anfibios y otras especies adaptadas a condiciones únicas.

Además, recordó que estos sitios presentan riesgos naturales debido a la actividad volcánica.

Cambio climático y recortes reducen capacidad de respuesta

El Área de Conservación Guanacaste forma parte del Corredor Seco Centroamericano, una de las regiones más vulnerables a los efectos del cambio climático.

Blanco aseguró que los impactos ya son perceptibles y representan un desafío creciente para conservar los ecosistemas presentes en el área protegida. Por ejemplo, asegura que miles de árboles podrían morir este año por estrés hídrico (ver nota aparte).

A esta presión se suman las restricciones presupuestarias.

Según Blanco, las limitaciones económicas redujeron la capacidad operativa del ACG e impactan directamente al personal.

El investigador explicó que buena parte de los recursos se destinan al pago de electricidad, internet, telefonía, seguros y combustible, lo que deja pocos fondos para infraestructura o nuevos proyectos.

Datos recopilados por el Programa Estado de la Nación muestran que el presupuesto del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) pasó de ₡44.029 millones en 2020 a ₡27.370 millones en 2025. La caída ronda el 38%.

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La conservación requiere más que vigilancia

Más allá de las amenazas visibles, Roger Blanco considera que existe un problema de fondo: gran parte de la sociedad aún desconoce el verdadero valor de las áreas protegidas.

"El ambiente no es un tema del Estado; la conservación es un tema de todos", afirmó.

El especialista sostiene que estos territorios generan beneficios que muchas veces pasan desapercibidos, como la producción de agua, el desarrollo del turismo, la protección de la biodiversidad y el mantenimiento del paisaje que distingue a Costa Rica.

También insistió en que proteger estas áreas requiere mucho más que vigilancia.

"No solo se protegen con armas y carabinas. Se necesitan biólogos, educadores, científicos y personas que trabajen con las comunidades", concluyó.

Esta información forma parte de un especial sobre los desafíos que enfrenta Guanacaste en el marco de la conmemoración de la Anexión del Partido de Nicoya. Estas son las demás publicaciones de la serie:

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