Casos de diarrea aumentaron 25% este año: Médicos alertan sobre calidad del agua

Los casos de diarrea aumentaron cerca de un 25% durante este año. La situación se mantiene bajo vigilancia de las autoridades sanitarias mientras especialistas insisten en la importancia de garantizar la calidad del agua y reforzar las medidas de higiene para prevenir contagios.
Datos del Ministerio de Salud muestran que hasta mediados de mayo de este año se acumulaban 185.792 casos de enfermedad diarreica aguda (EDA). En el mismo periodo de 2025 se habían contabilizado 149.065 casos, lo que representa un incremento de aproximadamente 24,6%.
Salud señaló que el comportamiento observado continúa dentro del patrón estacional esperado para este tipo de enfermedades. Aseguran que, por el momento, no existe evidencia suficiente para considerar que el país enfrente una epidemia generalizada.
Sin embargo, las autoridades consideran que el incremento requiere vigilancia intensificada debido a distintos factores ambientales, climáticos y conductuales que favorecen la transmisión de virus y bacterias.
Entre esos factores destaca la calidad del agua.
Condiciones climáticas influyen
Las condiciones climáticas también pueden influir en el aumento de casos.
Según explicó el epidemiólogo de la Universidad Hispanoamericana, Roberto Salvatierra-Durán , las altas temperaturas favorecen que los alimentos se deterioren con mayor rapidez y aumente la proliferación de bacterias. A la vez, las lluvias crean condiciones que facilitan la circulación de virus como el rotavirus y el norovirus.
Señala que las lluvias intensas pueden arrastrar microorganismos hacia las fuentes de agua y afectar temporalmente su calidad en algunas zonas del país.
Aunque destacó que Costa Rica cuenta con sistemas de abastecimiento que son monitoreados constantemente, advirtió que existen comunidades donde la calidad del agua depende más directamente de factores ambientales y de las condiciones de los sistemas locales de producción y distribución.
Precisamente, el Ministerio de Salud señala que las fluctuaciones observadas en los datos de diarrea están asociadas a cambios en la calidad y disponibilidad del agua, así como a condiciones de manipulación y conservación de alimentos.
La institución también menciona factores relacionados con la movilidad de la población y la interacción social vinculada a actividades educativas, laborales y recreativas.
El nutricionista y tecnólogo de alimentos de la Universidad Hispanoamericana, Fabián Núñez, coincidió en que la calidad del agua es uno de los factores más relevantes desde la perspectiva de la salud pública.
Explicó que cualquier afectación en la potabilidad puede facilitar la transmisión de microorganismos capaces de provocar enfermedades gastrointestinales.
Asimismo, señaló que durante la temporada lluviosa aumenta el riesgo de contaminación de ríos, nacientes y sistemas de abastecimiento debido al arrastre de contaminantes.
Las inundaciones o la saturación de sistemas sanitarios también pueden favorecer la contaminación fecal del ambiente y aumentar el riesgo de transmisión.
¿Qué dicen los médicos?
Salvatierra-Durán explicó que muchas diarreas son provocadas por virus y bacterias cuya propagación está estrechamente relacionada con la disponibilidad y las condiciones del agua para consumo humano.
El especialista señaló que en algunas comunidades los problemas de abastecimiento o los racionamientos pueden dificultar prácticas básicas de higiene y la adecuada preparación de alimentos dentro de los hogares.
Además, indicó que cuando las personas no pueden cocinar en sus casas suelen recurrir con mayor frecuencia a establecimientos de comida, lo que incrementa la exposición a alimentos que pudieron haber sido manipulados o preparados de forma inadecuada.
El médico recordó que este año el país enfrentó un brote importante de salmonela asociado al consumo de alimentos fuera del hogar, como fue el ocurrido en un local de venta de pollo frito en Ciudad Colón.
Errores en la manipulación
Núñez añadió que la manipulación inadecuada de alimentos continúa siendo otro de los principales factores de riesgo.
Entre los errores más frecuentes mencionó:
- Cocción insuficiente de carnes, mariscos o huevos.
- Ruptura de la cadena de frío
- Contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos.
- Limpieza deficiente de utensilios.
- Uso de agua no segura durante la preparación de comidas.
Cantones y poblaciones con más afectación
Mientras tanto, el informe epidemiológico del Ministerio evidencia que algunos territorios presentan una incidencia significativamente superior al promedio nacional.
Entre los cantones con las tasas más elevadas figuran: Flores, Vásquez de Coronado, Orotina, Puntarenas, Esparza, San José, Montes de Oro, Alajuelita, Goicoechea, Santa Cruz, Mora, Naranjo, Garabito, Tarrazú, Cañas, Nandayure, Quepos, Abangares, Parrita, Sarchí, Matina, Alajuela y Zarcero.
También aparecen San Mateo, Aserrí, San Carlos, Santo Domingo, Barva, Turrialba, Upala, El Guarco, Guatuso, Belén, Desamparados, Grecia, Cartago, Liberia y Sarapiquí.
El análisis muestra una concentración importante de casos en varios cantones de Heredia, particularmente Flores, Barva, Santo Domingo y Belén. También destacan territorios del Pacífico Central y de la región Chorotega, donde confluyen factores como la movilidad poblacional, la actividad turística y determinadas condiciones ambientales.
A nivel provincial, las tasas más elevadas se registran en Puntarenas, San José y Alajuela, seguidas por Heredia y Guanacaste.
Los menores de cinco años continúan siendo una de las poblaciones más afectadas. Los niños entre 1 y 4 años presentan las tasas más elevadas, seguidos por los menores de un año.
No obstante, la enfermedad también muestra una carga importante en adultos jóvenes. Los grupos entre 20 y 39 años registran algunas de las incidencias más altas del país, situación que el Ministerio relaciona con una mayor movilidad, exposición ocupacional, consumo frecuente de alimentos preparados fuera del hogar e interacción social.
Recomendaciones
Ante el incremento de casos, los especialistas recomiendan reforzar las medidas preventivas.
Salvatierra-Durán aconsejó hervir el agua destinada al consumo humano cuando existan dudas sobre su calidad. También insistió en el lavado frecuente de manos con agua y jabón como una de las herramientas más efectivas para reducir el riesgo de contagio.
Por su parte, Núñez recomendó consumir únicamente agua potable o previamente hervida, lavar y desinfectar frutas y vegetales, cocinar completamente carnes, pescados, mariscos y huevos, mantener refrigerados los alimentos perecederos y evitar la contaminación cruzada durante la preparación de comidas.



