Célula movía $7,2 millones en cocaína por pistas en Guanacaste, dice informe de la DEA
El grupo narcotraficante que utilizaba pistas clandestinas en Guanacaste para mover droga del Cártel de Sinaloa tuvo en su poder cargamentos de cocaína valorados hasta en $7,2 millones, según un informe de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) al que tuvo acceso CR Hoy.
Se trata de tres costarricenses y un mexicano investigados por utilizar Costa Rica como puente de tránsito para recibir aeronaves cargadas con paquetes de droga y reexportarlos hacia México, para finalmente introducirlos en Wisconsin.
El informe resume la investigación sobre tráfico de drogas que cerró con un decomiso de 400 kilogramos de cocaína, cuyo valor estimado era de aproximadamente $18.000 por kg en Milwaukee, ciudad destino del producto ilícito.
La investigación comenzó para seguirle la pista al costarricense Ariel Antonio Castillo García, lo que podría demostrar que actuaba como líder de la célula criminal. El trabajo encubierto también permitió vincular a los costarricenses David Rodríguez Ramírez y Leonel de Jesús Carvajal Duarte con el negocio de la droga.
Todos ellos actuaban de manera conjunta con José Kenji Takashima Montoya, mexicano nacido en el municipio de Salvador Alvarado, en Sinaloa, México, "el hogar de un prolífico cártel de drogas que es conocido por reclutar a personas para importar droga a EE. UU. a través de la frontera sur", según indica el informe del agente especial.
La DEA trabajó en conjunto con la Policía de Control de Drogas (PCD) hasta que, el 30 de noviembre de 2025, los agentes observaron a los cuatro sujetos cargando lo que parecía ser cocaína en una aeronave monomotor, similar a una Cessna de alcance limitado, en una pista clandestina cerca de Filadelfia, Guanacaste.
Dice el informe que este tipo de avionetas tienen un alcance comparativamente limitado y suelen recorrer no más de 800 millas náuticas, unos 1.482 kilómetros, distancia suficiente para adentrarse en territorio mexicano o llegar a aguas cercanas a EE. UU.
Al parecer, la célula facilitaba el transporte de cocaína hacia pistas clandestinas para cargarlas en aeronaves, sabiendo de su eventual importación ilegal a suelo norteamericano.
400 kg de droga
El 9 de diciembre de 2025 cerca de la medianoche, la DEA fue informada de que los cuatro sujetos habían salido juntos en caravana desde la casa de Carvajal en Bagaces, hacia Filadelfia. Pero cambiaron de rumbo a mitad de camino debido a la alta presencia policial que había esa noche.
En apariencia, iban nuevamente a cargar una avioneta con droga en la pista clandestina, pero fueron interceptados por las autoridades. Los sujetos conducían tres carros distintos: un Toyota Hilux, conducido por Castillo con Takashima como pasajero; una pick-up Chevrolet manejada por Carvajal y un SUV Renault Duster, conducido por Rodríguez.
En la Chevrolet, los agentes encontraron luces portátiles de aterrizaje, combustible de aviación en estañones, tres neumáticos de avión, un monocular de visión nocturna, radios de comunicación, tres celulares y una pistola Beretta calibre 40.
En el tercer vehículo, se encontraron 13 paquetes blancos que contenían varios ladrillos de droga de aproximadamente un kilo cada uno, envueltos en materiales que tenían el símbolo de la marca automotriz Porsche. Al abrir varios, la sustancia blanca dio positivo para cocaína.
Según la experiencia del agente especial de la DEA, esos 400 kilogramos oscilan los $7,2 millones en total.
En la Hilux, al registrar a Takashima-Montoya, la PCD encontró dos celulares, una llave de habitación de hotel, una billetera con dólares y colones y una riñonera que contenía un pasaporte mexicano, una tarjeta de identidad y una licencia de conducir, además de más de $200 en efectivo. Carvajal llevaba $120 y un permiso de portación de armas.
Más evidencia
Luego, la PCD ejecutó allanamientos en tres propiedades —dos viviendas y un apartamento— en Guanacaste, donde encontraron más teléfonos, una escopeta, un revólver, municiones, un dron, tres motocicletas, tres celulares, varios radios de comunicación, bases de carga para los radios, ocho recipientes plásticos con combustible de aviación, recipientes plásticos vacíos y documentos de identificación de Rodríguez.
Este último portaba dos tarjetas bancarias, una cédula y dos identificaciones de trabajador de seguridad privada, así como documentación del Ministerio de Justicia en la que constaban visitas realizadas a Rodríguez en la cárcel de San Ramón.
Las autoridades también encontraron un altar dedicado a la "Santa Muerte", una personificación a la que comúnmente recurren narcotraficantes en busca de protección contra la Policía, rivales, traiciones y la propia muerte.
Dentro de la tercera propiedad, que correspondía a la habitación de hotel de Takashima, encontraron $2.450, dinero que estaba dentro de una riñonera ubicada en el forro de una maleta. También hallaron documentos, entre ellos tres facturas que reflejaban pagos en efectivo por la habitación correspondientes a varios días previos.
Las facturas también identificaban a "Ganadería Rancho Las Tres Palomas S. A." como el cliente que pagó el hotel, con una dirección de correo electrónico cuyo usuario correspondía al nombre de Castillo. Con base en todo esto, el agente de la DEA concluyó que los fugitivos planeaban enviar la cocaína a Wisconsin.
"Sé que la cocaína transportada por la organización de tráfico de drogas (DTO) se origina en América del Sur, principalmente en Colombia, pero también en Bolivia y Perú", señaló el agente en su declaración jurada.
El agente tomó en cuenta la droga decomisada en Centroamérica, en una trayectoria hacia el noroeste con dirección a EE. UU., la participación de Takashima quien procede de Sinaloa; el uso de aeronaves de alcance limitado incapaces de realizar vuelos transoceánicos; la recuperación de mucho dinero estadounidense; y el hecho de que Estados Unidos es el mercado de drogas más lucrativo de la región y tiene capacidad para absorber grandes cantidades de cocaína.
Los cuatro investigados están presos en La Reforma desde su captura. Aunque fueron arrestados a finales de 2025, la solicitud de extradición presentada por Estados Unidos llegó el 13 de julio de 2026. El Tribunal Penal de San José aún no ha resuelto.
Castillo es oriundo de San José, mientras que Rodríguez es de Chacarita, Puntarenas, y Carvajal, de Palmar Norte de Osa. Los tres costarricenses tienen entre 36 y 51 años.














