DEA: Extraditable usaba transportistas y mensajes cifrados para ocultar negociaciones de paquetes de cocaína

Aunque su principal fortaleza era el lavado de ganancias del narcotráfico a través de criptomonedas, el extraditable Juan Carlos Tam Cheong también fue grabado por la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA) mientras negociaba y coordinaba la entrega de paquetes de cocaína durante los últimos meses.

Las transacciones ocurrieron en días cercanos al pasado domingo 1° de febrero, día en Laura Fernández se coronó como presidenta electa y que este sospechoso estuvo en el Hotel Aurola en medio de la celebración, incluso fotografiándose con la asesora Pilar Cisneros.

El expediente de extradición en manos de CR Hoy detalla que Guobin Tam Zhang (como se llama oficialmente el sujeto) estuvo involucrado en al menos dos transacciones de droga recientes y en la planificación de rutas para llevar el producto ilícito hasta Florida, en EE. UU.

La investigación comenzó en diciembre de 2025 con una reunión grabada entre el oriental y un agente encubierto, en la cual conversaron sobre el tráfico de cocaína y el lavado de dinero proveniente de esa operación. Aunque en ese primer encuentro negociaron la conversión de $240.000 a criptomonedas, la reunión permitió sentar las bases para seguirle la pista.

Ya en enero anterior, Tam gestionó la venta de cantidades de varios kilogramos de cocaína. Negoció con un colaborador confidencial que ayudó a la DEA, mientras un segundo agente encubierto participó en compras controladas, vigiladas y supervisadas por la Fiscalía General de la República.

Durante comunicaciones grabadas por las autoridades, "Juan Carlos" acordó la cantidad y la fecha de entrega de las compras de droga. Fijaron un precio de $4.200 por kilogramo. El extraditable facilitó al colaborador de la DEA una billetera digital para realizar el pago de la cocaína en criptomonedas.

El testigo entregó dicha billetera al agente encubierto y retomaron la negociación el 15 de enero mediante dos reuniones presenciales en San José. En lugar de acudir personalmente, Tam envió a un transportista de drogas, quien actuó como intermediario del proveedor oriental.

El transportista entregó seis paquetes y el agente transfirió el equivalente a $25.200 en criptomonedas a la billetera digital de Tam. Durante una llamada legalmente grabada con el informante, el agente encubierto comunicó al sospechoso que la cocaína sería enviada en un vuelo con destino a Miami, Florida.

Posteriormente, las autoridades nacionales incautaron los seis paquetes y los análisis de laboratorio realizados en Costa Rica confirmaron que contenían cocaína, con un peso total de 6,075 kilogramos.

Segunda entrega

El 11 de febrero de 2026, en una conversación grabada, el agente encubierto habló con Tam para concertar otra compra controlada. El requerido accedió a vender siete kilogramos de cocaína y se ofreció a aceptar el pago de dos de esos kilogramos una vez realizada la entrega de los siete.

El 16 de febrero de 2026, un colaborador de Tam que figura en la misma orden de extradición entregó al agente encubierto siete kilogramos de producto envuelto en paquetes de color negro o marrón, siguiendo instrucciones de Tam.

El investigador le pagó $20.000 en efectivo únicamente por cinco de los siete paquetes, según lo acordado con el extraditable. Después de entregar el efectivo al segundo sospechoso, pero antes de recibir la cocaína, el agente le comunicó al sujeto que la droga tenía como destino Florida.

Las autoridades costarricenses, que vigilaban la reunión entre ambos, incautaron posteriormente los siete paquetes de cocaína. Al igual que en la primera compra controlada, los análisis de laboratorio realizados en suelo nacional confirmaron que contenían cocaína, con un peso de casi siete kilogramos.

Rutas y ocultamiento

El 27 de enero de 2026, la fuente confidencial y el agente encubierto número dos concretaron una reunión presencial con el requerido en San José, como parte de las trampas que le tendían para investigarlo mientras grababan y monitoreaban sus actividades. Durante el encuentro, hablaron sobre el tráfico de drogas hacia Florida.

Allí, el extraditable manifestó que contaba con colaboradores en Orlando, Florida, que podían recibir dinero en su nombre, y ofreció sus servicios. Adicionalmente, explicó que utilizaba múltiples teléfonos celulares con aplicaciones de mensajería cifrada para evitar ser detectado por las fuerzas del orden.

De hecho, al momento de su captura, el pasado viernes, la Fiscalía General dispuso el decomiso de varios dispositivos y de evidencia relevante para el caso, con el fin de profundizar en los tentáculos de este sujeto, incluidas sus conexiones políticas.

En otras conversaciones grabadas también quedó demostrado que "Juan Carlos" utilizaba algunos términos cifrados para ocultar el negocio de la droga y el lavado de dinero. Por ejemplo, en una llamada telefónica del 3 de febrero, Tam se refirió a los dólares en efectivo como "documentos", dinero que él mismo accedió a convertir en criptomonedas.

Todo esto se suma a que, en negociaciones en las que llegaron a transarse más de $500.000 entre billetes, euros y criptomonedas, se hablaba abiertamente de que se trataba de ganancias producto de la venta y movilización de alijos de cocaína.

De acuerdo con las investigaciones de la Fiscalía y la DEA, Tam Cheong operaba como un facilitador logístico y financiero clave para varias organizaciones internacionales, como el Clan del Golfo de Colombia, el Cártel de Sinaloa y el Cártel del Golfo de México.

De 54 años y vecino de Curridabat, fue capturado con fines de extradición hacia EE. UU. Tras su captura y horas antes de conocerse que el sujeto participó en la celebración electoral de Laura Fernández, Casa Presidencial lo catalogó como "el mayor legitimador de capitales del narcotráfico" en el país.

Horas después trascendió una fotografía en la que aparece sonriente, portando un pañuelo del partido Pueblo Soberano (PPSO) y posando junto a la exdiputada Cisneros la noche del 1.º de febrero en el hotel Aurola, momento en que Fernández ganó las elecciones.

Una de sus parejas, Argerie Valverde, se fotografió con la mandataria en el evento, mientras que su otra pareja, Katheleen Quirós, es amiga cercana de Freddy González, secretario general del partido oficialista Pueblo Soberano, quien incluso participó en fiestas con el extraditable, aunque todos niegan saber cómo estaba el sujeto ese día allí.