Urgen un nuevo presupuesto para enfrentar la pandemia

Economistas: Gobierno debe recalibrar sus prioridades de gasto frente al COVID-19

Gerardo Ruiz R. [email protected] Marzo 28, 2020  12:04 am

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  • Expertos lamentan que emergencia encuentre al país en mala situación fiscal y llaman al Gobierno a ejecutar acciones desde la prudencia
  • El peor shock de la economía en media pandemia se alargaría a lo sumo dos trimestres, estiman, pero se podría alargar dependiendo de medidas del Gobierno

(CRHoy.com).- Los economistas de la Academia de Centroamérica consideran que se impone que el Gobierno redefina sus prioridades de gasto frente a la emergencia del COVID-19.

Las prioridades de gasto que se incluyeron en el presupuesto de la República para el 2020  y la inversión en programas sociales cambió, coincidieron los expertos.

Este viernes se organizó el conversatorio virtual “La actual crisis vista desde la Academia de Centroamérica” en el que participaron los economistas Ronulfo Jiménez, Álvaro Cedeño, José Luis Arce y el expresidente de la República, Miguel Ángel Rodríguez, quien también es economista.

Jiménez rescató la necesidad que planteó durante el conversatorio el economista Thelmo Vargas, de que es indispensable que el Poder Ejecutivo redefina sus prioridades de gasto de inmediato.

“Va a ser clave, desde el punto de vista fiscal, que las autoridades reordenen las prioridades. Hay que recalcular y eso implica en cambiar las prioridades. Deberíamos tener un nuevo presupuesto porque hay programas que eran prioritarios en diciembre y que ya no lo son. Hay que recalcular prioridades en programas sociales”, afirmó el experto.

Según Jiménez, esa recalibración del gasto se debería hacer pensando en un balance entre las prioridades de corto plazo, como mantener a las personas más afectadas por las consecuencias de la pandemia, y aquellas a largo plazo, como lograr que los niños y jóvenes se mantengan en las escuelas estudiando.

El economista afirmó que el país tiene experiencia acumulada en este sentido, en referencia a la crisis económica de los años 80, cuando no se cambiaron las prioridades ante la crisis.

Según el expresidente Rodríguez, al recalibrar sus prioridades, el Gobierno del presidente Carlos Alvarado debe empezar por la atención de la salud frente a la pandemia para lograr la menor cantidad de fallecimientos, por atender el consumo básico fundamental de las familias y, por último, lograr que el impacto en la economía sea lo menos desfavorable posible.

El COVID-19 pilló a Costa Rica con un presupuesto para el 2020 por 10,5 billones con un decrecimiento de un 4,3% con respecto al del 2019. El plan de gastos se financia en un 58% con impuestos y en un 48% con endeudamiento. La regla fiscal, mecanismo que topa el crecimiento del gasto en circunstancias de endeudamiento especiales, obligó a que el gasto público no creciera más allá de un 4,6%.

Según Ronulfo Jiménez, la crisis actual también debe abordarse pensando en lo que sucederá después. En ese sentido, sugirió que el país debe proteger el ahorro y no debilitar su sistema financiero.

Por ahora el Gobierno ha presentado ante la ciudadanía un plan que denominó “Proteger”, que consiste en engordar una gran bolsa de ¢1 billón.

Hasta la semana pasada el Ejecutivo había dicho que esos recursos, provenientes de endeudamiento, principalmente, se utilizarían en la atención de la crisis del COVID-19, en rubros como la asistencia para desempleados,  y en el pago de la deuda.

Sin embargo, trascendió en las últimas horas que ese dinero se iría principalmente en financiar gasto corriente del Gobierno.

De inmediato, se anunció que las autoridades propondrán un presupuesto de ¢360.000 millones a la Asamblea Legislativa, que financiaría con un nuevo impuesto al salario, para hacerle frente a la cobertura de necesidades que ya había mencionado en el plan Proteger, con lo cual abonó a la confusión que hay sobre el destino que le dará a sus limitados recursos durante y después de la pandemia.

País vulnerable y duración de la crisis

Los expertos que participaron en el análisis de la coyuntura que enfrenta el país también coincidieron en que Costa Rica enfrenta esta crisis del COVID-19 con un sistema de salud robusto en el que el Ministerio de Salud y la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) han demostrado una coordinación ágil a pesar de las dificultades.

Jiménez destacó que este aspecto el país goza de una preparación que data de un siglo, por lo que confía en la respuesta que darán esas instituciones ante la expansión del virus.

Sin embargo, los economistas lamentaron que la indisciplina fiscal que el país ha practicado en la última década no le permita aplicar medidas económicas y fiscales robustas, por el crecimiento del déficit (6,96% del PIB a diciembre pasado) y por el aumento del endeudamiento público, que está a punto de superar el 60% del PIB.

“Hemos sido poco disciplinados en épocas de vacas gordas; la política fiscal debería ayudarnos ahora, pero tenemos una fragilidad y las finanzas públicas no tiene buen espacio. No se le pueden pedir milagros al Gobierno, porque va a ser muy difícil que los pueda hacer”, lamentó.

Y puso el ejemplo de Alemania, país que echó a andar un robusto paquete de medidas fiscales y de ayudas para sectores en problemas gracias a que ha mantenido históricamente un déficit manejable y un endeudamiento bajo.

José Luis Arce abonó que el sistema financiero es solvente y está disponible para apoyar en la atención del impacto en el corto plazo. Vaticinó, por otra parte, que las medidas serán “muy fuertes” para garantizar que las empresas y los hogares sigan teniendo acceso al financiamiento.

“Van a ser tareas muy urgentes en la primera fase de atención de la crisis. Es necesario además pensar en la solvencia fiscal en el mediano y largo plazo. No hay que actuar como si el mundo se fuera a acabar. Cualquier esfuerzo fiscal implica costos, no existen almuerzos gratis, por lo que hay que medir bien el impacto de lo que se vaya a hacer para que el proceso de recuperación no sea más lento”, opinó Arce.

Miguel Ángel Rodríguez estima que el impacto de los efectos de la pandemia sobre el país se extenderá durante por lo menos los años 2021 y 2022 debido al aumento en el gasto y la reducción en los ingresos del Gobierno.

“Vamos a tener que salir a financiar ese déficit en un mundo más pobre, donde Argentina y Angola van a ir a buscar recursos para mejorar sus situaciones y desde ese punto de vista nos va a costar más obtener ese financiamiento que, sin duda, será más caro para el país”, previó el exmandatario. 

José Luis Arce consideró que el empobrecimiento será “muy fuerte” por la contracción de la demanda y de la producción.

Sin embargo, opinó que esa situación de shock se extendería como máximo por uno o dos trimestres. Empero, llamó la atención en que el conjunto de medidas que proponga el Gobierno influirá en la duración de ese efecto.



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