La Presidenta, el rey y el paty: crónica del traspaso de poderes desde la gradería
El traspaso de poderes de Costa Rica dejó escenas solemnes, absurdas y profundamente ticas en una ceremonia donde convivieron los insultos a opositores, los aplausos para árabes e israelíes y los vendedores de pizza y mango en bolsita.

8 a. m.: Si hoy es el traspaso de poderes, la mañana parece no notarlo. Las televisoras tienen su programación habitual de viernes y Columbia y Monumental sus programas de perorata futbolera. Las noticias al parecer aún no inician. Quizás un canal como Trivisión sí debe estar transmitiendo desde el estadio a esas horas, pero nunca lo he sintonizado y ni siquiera sé si está incluido en el paquete de canales de cable que pago. Mejor quedarse con la duda.
10:20 a. m.: La Sabana luce hermosa, bien cuidada, mientras caminamos hacia el acceso este del Estadio Nacional. Los vendedores ambulantes la pulsean para colocar entre los feligreses sus llaveros con la cara de él y de ella. Cuando pregunto cuál se les vende más, la muchacha dice que están parejos. Sobre las canchas de fútbol se montó una especie de hospital de campaña al estilo MASH* y pareciera que todos los policías de Costa Rica están hoy acá.
10:30 a. m.: Ingresamos expeditos por el portón este, quizás demasiado. Entramos en molote, en medio de personas con traje entero y tacones altos y otras con camisas de la Sele y banderas turquesa: una sola masa de entusiasmo político. Llevo un bolso que nadie revisa, ni siquiera me piden mostrar el tiquete de entrada. Y así pasan todos los demás a mi alrededor. Mucha otra gente va con salveques, carteras y bolsos, con contenidos amparados, nunca mejor dicho, a la mano de Dios.
10:40 a. m.: Tomamos asiento en la parte alta de la gradería este. Alguien reparte botellitas de agua. La gente se nota feliz. Sobre la pista desfilan bandas musicales comunales, elegantemente uniformadas, que ponen la tonada de fondo a los abrazos y selfies.
10:42 a. m.: La presentadora se dirige a los directores de las bandas marchantes con el candor de quien enumera los sueños de Navidad. Mientras tanto, empieza el desfile por la alfombra roja de los invitados especiales de la tarima principal, sin nadie que dé cuenta de quiénes son.

10:45 a. m.: Los nuevos diputados llevan rato desfilando, pero el estadio ni se inmuta: nadie parece reconocerlos. Así sucede con los congresistas de la populosa bancada oficialista e incluso con la de Liberación Nacional, sin que nadie los determine para bien o para mal. Hasta ese punto, han conquistado más miradas los vendedores de pizza-pizza; agua-coca-tosty; paty-paty, y tres-churros-por-tres-rojos.
10:47 a. m.: El realizador del circuito cerrado de video que ignoró a todos los diputados anteriores se esmera por poner en las pantallas gigantes a las diputadas de oposición Claudia Dobles y Abril Gordienko; la primera totalmente de negro, la segunda totalmente de rojo. El estadio se les va encima en chiflidos, insultos y burlas. "Claudia, ¿dónde dejó al maridito?", grita una señora a nuestras espaldas, mientras sus acompañantes ríen de buena gana.
10:50 a. m.: Sigue el ingreso desordenado de representantes foráneos irreconocibles. El público solo reacciona cuando ve a los diplomáticos de las naciones árabes, identificables por sus largas túnicas. Y, en un gesto que le tocará descifrar a los políticos sociales, la tribuna estalla en aplausos ante aquellos emisarios venidos de Oriente.
10:55 a. m.: Las cámaras dan cuenta del ingreso de la fracción legislativa del Frente Amplio, provocando en las graderías un abucheo comparable con el que en ese mismo estadio ha recibido la Selección de México. José María Villalta y Edgardo Araya absorben de buena gana aquel diluvio de ira y saludan a un público que los detesta: puro Jafet entrando a la Cueva.
10:56 a. m.: Las cámaras muestran a todo el país una manta que habla de "Tú Regreso". Uno, que siempre anda con la majadería del buen uso del español, lamenta la dispersión masiva por parte del Estado del mal uso de la tilde diacrítica que diferencia que el "tú" es tildado cuando es un pronombre personal (sujeto), y va sin tilde (tu) cuando es un adjetivo posesivo. "Tu regreso", seguramente corrigió mentalmente la exministra de Educación que ahora es diputada.
11:01 a. m.: Un video marca el inicio del acto formal. "Si a nuestros gobernantes les va bien, a nosotros nos va bien", indica la voz en off de Perro'etraba. Pasa la banda de la UNED y la animadora sigue premiando a nombre del Banco Popular. Entra el Padre Sergio ("ve, ese sí es conocido", dice la misma señora de atrás).
11:02 a. m.: "¿Qué hora es?", es lo primero que la presidenta de la Asamblea Legislativa dice al micrófono. Comienza la sesión solemne de la Asamblea Legislativa en el mismo escenario que recibió a Bad Bunny y Karol G.
11:03 a. m.: Inicio del desfile de dignatarios: la vicepresidenta de Ecuador, el vicepresidente de El Salvador ("¿Cómo? ¿No vino Bukele? Diay, yo quería verlo", dice la doñita de atrás); el primer ministro de Curazao, que bien pasaría por jugador retirado de la NBA; el primer ministro de Aruba, que no sale en pantalla pues las cámaras están sobre la llegada del Rey Felipe, máximo rockstar de la jornada…
11:10 a. m.: Doña Yara anuncia al presidente panameño… y nada. Anuncia al presidente chileno… y nada. Aparece el presidente guatemalteco, y ahora sí el panameño. El de Honduras… y ahora sí el chileno. Entra el presidente dominicano, y ahora sí, el rey español, siempre tan guapo. El estadio lo ovacionó más que a todos, incluso más que al presidente israelí, que igual fue premiado con buenos aplausos de una audiencia a la que le dio lo mismo celebrar a árabes que israelíes: aquel guion bien pudo ser escrito por Arjona.

11:24 a. m.: Receso de 5 minutos. Los baños son un llenazo, a diferencia de las graderías, donde es difícil ocultar la abundancia de asientos vacíos. En la gradería sur, por ejemplo, fueron más las butacas libres que las ocupadas.
11:33 a. m.: Llega el presidente, acompañado de su esposa y una de sus hijas. La familia da la vuelta olímpica al estadio flanqueada por scouts, edecanes, policías y bombetas.
11:40 a. m.: La banda del Sedes Don Bosco sigue al presidente mientras interpreta una versión instrumental de Violencia, de Los Hicsos. Curiosa escogencia musical, si tomamos en cuenta que menos de 24 horas antes, una balacera de sicarios dejó un muerto y varios heridos en el Paseo Colón, a menos de un kilómetro del recinto que ahora ve con el puño en alto al presidente en cuya administración los homicidios tuvieron cifras récord… "violencia… porque no permites que reine la paz, que reine el amor, que puedan los niños dormir en cunas sonriendo de amor".
11:49 a. m.: Llega la Presidenta, acompañada de un señor que nadie reconoce pero que, al verlos tomados de la mano, inferimos es su esposo, el Primer Caballero. "Yo me estoy orinando, pero heme aquí", dice la señora de atrás, que prefiere aguantarse antes de perder detalle de aquel momento histórico.
11:50 a. m.: Ingresan los nuevos presidentes ejecutivos. La gente no identifica a ninguno.
11:51 a. m.: Previo a la aparición de la Presidenta, empieza la repartición de banderas tricolor en nuestra gradería. No sabemos de dónde salieron, pero la gente se lanza sobre ellas. Curioso que las tenían reservadas para ella, no para él.
11:51 a. m.: La Presidenta y el Primer Caballero entran a la cancha y una cantante anónima empieza a cantar frente a la orquesta anónima que nadie tuvo el tino de presentar. Su canción resultó un misterio gozoso que no reconocimos ni entendimos. La Presidenta no da la vuelta olímpica, para desilusión de los scouts y otros voluntarios que ya habían formado una cadena humana al costado de la pista atlética.

11:55 a. m.: La Presidenta llega al escenario principal, donde saluda al presidente. Intenta saludar a la primera dama saliente, pero él se le atraviesa y le pone la mano en alto. "Sorry", parece decirle ella con la mirada a la otra.
11:58 a. m.: Entrada del Pabellón Nacional. Los mayores hacemos memoria de Lo que se canta en Costa Rica para acordarnos de una letra que menciona a "la banda bucanera". En cambio, los muchos estudiantes de colegio que fueron traídos para participar de la actividad se esfuerzan por contener el bostezo. Se nota que acá más de uno solo vino con tal de ganarse los puntillos extra en Cívica.
12:09 p. m.: Juramentación de los vicepresidentes. A Douglas solo hoy lo veremos, pues lo mandaron por cuatro años de intercambio a Estados Unidos. Francisco baja la mano después de juramentarse y la vuelve a subir cuando ve que Douglas la mantuvo en alto. Pónganse de acuerdo, muchachos.
12:10 p. m.: Yara juramenta a la "señora presidente". Hagamos una pausa acá solo para que conste en actas: desde la campaña electoral, el equipo jaguar se ha esforzado en remarcar el carácter masculino del puesto presidencial, aunque la ganadora de las elecciones fuera una mujer y, por tanto, lo que procede es referirse a ella como presidenta, como bien recomienda la RAE. Desde luego que acá hay un ánimo de desmarcarse de cualquier corrección ideológica que suene a "progre", pero ni modo: para el resto del país será la Presidenta. Seguramente la exministra de Educación ahora diputada vuelve a tomar nota mental. Ah, y sí, ya tenemos a la persona 50 en lucir la banda presidencial. Estallan cañones de confeti tricolor. Hay lágrimas en el escenario y en las graderías. El sol brilla espectacular y los vendedores ambulantes siguen indiferentes al juego político que ocurre a sus espaldas, más ocupados en deshacerse de todas aquellas pizzas de jamón y queso o supremas.
12:16 p. m.: Doña Yara inicia su discurso con un bloque de saludos que se extiende por minutos. Entre más habla, su voz remite más a la de la maestra de Charlie Brown. El teleprónter le falla y llama a la presidenta como "Laura Delgado" #StrikeUno. En algún punto de su arenga política levanta el puño. Vuelve el teleprónter y continúa todo su mensaje leyendo con la cabeza ladeada.
12:23 p. m.: Doña Yara le dice "Señora presidenta" a la Presidenta. La policía antiwoke toma nota del desliz.
12:26 p. m.: La Presidenta deja su puesto para saludar a unos chiquitos que aparecieron en el escenario. La maestra de Charlie Brown sigue hablando, pero es difícil ponerle atención con aquel calor. Ya hace hambre y cerquita solo está un vendedor de mangos de dudosa procedencia.

12:28 p. m.: Doña Yara dice "ciudadamía" o algo así. Poco después termina.
12:32 p. m.: Le toca el turno a la Presidenta de dar su discurso. La presentan de nuevo como "Laura Delgado" #Strike2. Ella, sin alterarse, acomoda los micrófonos y sonríe: "Buenas tardes, Costa Rica". Su mensaje inicia con casi la misma y extensa lista de saludos a los invitados, aunque con silencios más prolongados después de mencionar al presidente de la Corte; a los magistrados del Tribunal Supremo de Elecciones, y a la contralora, propicios para ser llenados por la rechifla de la gradería.
12:41 p. m.: Capítulo I: La Heredera del cambio
12:44 p. m.: Capítulo II: La Tercera República
12:46 p. m.: #megacarcel
12:48 p. m.: Capítulo III: Mano dura
12:49 p. m.: Capítulo IV: 335 Instituciones
12:50 p. m.: #trenelectrico, #ruta1 y #barrancalimonal
12:52 p. m.: #ciudadgobierno, #marinalimon, #crucitas, #pensionesdelujo, #jornadasflexibles
12:53 p. m.: Capítulo VI: Hija de la clase media
12:57 p. m.: Capítulo VII: No cerremos los ojos
12:57 p. m.: Termina el primer mensaje de la Presidenta 50. "Señora Presidenta, gracias", se escucha por todo el estadio. #StrikeTres.
12:59 p. m.: El tedeum junta a un pastor evangélico y al cura católico más mediático del país. El representante de la religión oficial del Estado costarricense va segundo, pues primero va el representante de la religión oficial de la fracción legislativa oficialista. En una oración, el pastor menciona a Moisés e Isaías y pide, entre otras intenciones, "Espíritu Santo, toma la Contraloría".
1:05 p. m.: Aparece el padre Sergio y se roba el show. Este escenario el cura lo domina desde hace años, con la misma convicción que cualquier astro de la música urbana.
1:13 p. m.: Doña Yara decreta otro receso. La gente emprende la retirada, a medida que el sol conquista más espacio en las graderías.
1:15 p. m.: La Presidenta empieza a recitar los nombres de todo el gabinete que está a punto de juramentar. El acto cae en un bostezo que estaba esperando su momento. Y uno pensando en la congoja de tener al rey español con hambre ante aquella interminable lista de funcionarios a los que la audiencia no podía ni quería identificar (con la clara excepción del primer expresidente que al final de un traspaso no se fue para la casa).

Foto: MARTIN BERNETTI / AFP
1:17 p. m.: Se anuncia que tendremos un ministro de costas, mares y pesca. Es el mismo que iba para Incopesca, pero que al parecer ya no. Qué chirote todo.
1:20 p. m.: La Presidenta juramenta a la nueva secretaria del Consejo de Gobierno. En cualquier otra circunstancia sería un nombramiento que nos tendría sin cuidado, pero quién quita un quite y dentro de cuatro años la veamos de presidenta de la Asamblea Legislativa.
1:21 p. m.: "Vámonos, me duele la cabeza", le dice el hijo a la señora de los gritos. Al fondo, sigue otra letanía, ahora de presidencias ejecutivas y ministros sin cartera. Ya la atención está perdida y es fácil adivinar que las televisoras volvieron a su programación habitual de viernes y Columbia y Monumental a otro de sus programas de peroratas deportivas.
1:22 p. m.: Somos testigos involuntarios de sesiones de asambleas de accionistas de Recope y Sinart. Ya podemos tacharlas de nuestro bucket list.
1:28 p. m.: La Presidenta firma su primer decreto ejecutivo, con el lapicero bien apoyado sobre el papel.
1:32 p. m.: Se firma el decreto sobre el año carcelario. El estadio no sabe aún, y a lo mejor no se enterará, que por ley ya el mismo era de 360 días, pero qué importa. La poquita gente que queda aplaude.
1:35 p. m.: Finaliza la toma de poderes de la Presidenta 50. La gente piensa más en el almuerzo ya algo tardío, en que afuera el paso está cerrado y los Uber no se van a acercar al punto con más oficiales de tránsito de todo el país. Doña Yara sigue hablando, pero ya ni en la tarima principal le ponen atención. La vida sigue, al final de cuentas sigue siendo viernes y el cuerpo lo sabe.
2:12 p. m.: Mientras esperamos nuestro almuerzo en un restaurante cercano al estadio, un exdiputado de estatura considerable ingresa y concentra todas las miradas. No ha avanzado un metro cuando Leslye Bojorges debe detenerse para ser parte del primero de muchos selfies, al lado de personas felices de poder retratarse con semejante referente de integridad política.
3 p. m.: Ya en el Uber, el conductor nos pone al tanto de que al parecer hubo alguien que intentó subirse a la fuerza al escenario presidencial (en el estadio no nos dimos cuenta) y que una muchacha manifestante mordió a dos policías. Mientras tanto, es probable que don Leslye siguiera entregado a los selfies.
