Estadounidense comenzó relación con Tamara a los 16 años y la manipuló para vivir con él

David John Moriondo, el estadounidense que aceptó haber asesinado a su esposa embarazada, la joven Tamara Centeno Murillo, la conoció a través de redes sociales, se trasladó a Costa Rica para iniciar una relación con ella cuando apenas tenía 16 años y, posteriormente, la llevó a vivir con él bajo un esquema de violencia de género.

Así se desprende de la sentencia en firme impuesta al extranjero, así como de la acusación de la Fiscalía de San Ramón, que consiguió imponerle 25 años de cárcel por los delitos de femicidio y aborto sin consentimiento.

Tamara, nacida en 2004 y de 20 años al momento de su muerte, estudiaba una carrera universitaria. Al momento en que Moriondo acabó con su vida de manera violenta, tenía cuatro meses de embarazo.

El asesino era un estadounidense residente en ese país, quien en 2021 se encontraba allí y contactó a la joven por medio de redes sociales para conocerla, cuando ella todavía era menor de edad y él ya tenía 62 años. Moriondo se aprovechó de esa situación para entablar una relación impropia con Centeno Murillo.

Para ese momento, Tamara le hizo saber a David John que tenía 16 años. Posteriormente, el femicida se trasladó a Costa Rica en 2022, donde adquirió una propiedad en San Ramón de Alajuela. Mediante manipulación económica, se llevó a la víctima a vivir con él y utilizó sus recursos económicos para ofrecerle un estilo de vida ostentoso a cambio de mantener la relación.

Posteriormente, una vez que la joven alcanzó la mayoría de edad, contrajo matrimonio con el extranjero el 9 de octubre de 2023 en San José y fijaron su domicilio conyugal en El Empalme.

Control escaló hasta el femicidio

La relación se caracterizó por ser discreta frente a la familia de la víctima, pero también estuvo marcada por manifestaciones de control por parte de David, como el pago de todos sus gastos sin permitirle trabajar, además de acompañarla a los lugares que frecuentaba y esperarla afuera de esos sitios para luego retirarse con ella.

Para el Juzgado y el Tribunal que homologó la condena, era evidente la relación de poder abusiva que ejercía el estadounidense sobre la joven, debido a la diferencia de edad y a la manipulación ejercida mediante la dependencia económica.

El 23 de enero de 2025, entre las 6:30 a. m. y las 9:00 a. m., Moriondo y la joven se encontraban dentro de la casa que compartían, hasta que mantuvieron una discusión en una habitación de la vivienda utilizada como minigimnasio, ubicada a un costado del garaje.

Moriondo tomó un objeto contundente y la golpeó en dos ocasiones en la cabeza, dejándola inconsciente. Luego, le colocó una bolsa plástica en la cabeza y la ató con un nudo alrededor del cuello, impidiéndole respirar.

Posteriormente, colocó a la víctima dentro de dos bolsas plásticas negras y la introdujo en el vehículo propiedad de Tamara. Condujo durante alrededor de dos horas por diferentes sectores, hasta que ella falleció producto de la asfixia por sofocación.

Al llegar a La Granja de Palmares, dejó abandonado el cuerpo. Centeno fue ubicada al día siguiente a un lado de la vía pública. Tenía entre 14 y 16 semanas de gestación.

Moriondo aceptó su culpabilidad y se sometió a un procedimiento especial abreviado, avalado por el Juzgado Penal de San Ramón y homologado por el Tribunal. La pena impuesta corresponde a 23 años por el femicidio y 2 años adicionales por el aborto.

El acuerdo fue producto de una negociación entre la defensa, el Ministerio Público y los representantes legales de las víctimas. Los padres de Tamara, quienes habían presentado querellas y acciones civiles en las que reclamaban indemnizaciones, retiraron sus pretensiones tras llegar a un acuerdo extrajudicial.

Este medio conoció que una de las garantías ofrecidas corresponde a una propiedad ubicada en Santiago de San Ramón, inscrita a nombre de una sociedad vinculada con Moriondo y valorada en ₡241 millones, de acuerdo con datos del Registro Nacional.