Agotamiento de reservas de la CCSS no colapsará servicios, pero sí los deteriorará

5 de May. 2026 | 1:22 am

El agotamiento de las reservas del Seguro de Salud de la CCSS no provocaría un colapso inmediato, pero sí un deterioro progresivo en la calidad, oportunidad y satisfacción de los servicios, advirtió el gerente financiero de la institución, Gustavo Picado.

El jerarca fue enfático en que la desaparición de esas reservas no debe interpretarse como una señal negativa por sí misma. Explicó que esos recursos fueron creados para usarse en inversión, principalmente en infraestructura, equipo y tecnología médica.

"Las reservas van a desaparecer, pero no porque sea una señal de alarma financiera, sino porque están para otros efectos (inversión)", señaló.

Actualmente, la CCSS cuenta con una reserva cercana a los ₡2,6 billones. Ese dinero está invertido y genera intereses, pero su destino ya está definido: financiar un portafolio de proyectos que incluye hospitales, áreas de salud y otras obras clave para el sistema.

Picado explicó que este proceso es comparable con el ahorro de una familia. "Usted está ahorrando para comprar una casa o un carro. El día que lo compra, esa reserva se transforma en un activo", indicó.

En esa misma línea, insistió en que el verdadero riesgo no es usar las reservas, sino utilizarlas para cubrir gastos diarios. "Las reservas están hechas para financiar gasto de capital, no gasto corriente", subrayó.

¿Cuál es entonces el riesgo?

El gerente financiero recalcó que el modelo del Seguro de Salud no está diseñado para acumular reservas de forma permanente. Se trata de un esquema en el que los ingresos deberían cubrir los gastos del sistema.

En los últimos años, la CCSS ha tenido ingresos superiores a sus gastos corrientes en un margen de entre 15% y 20%. Eso ha permitido acumular reservas.

Sin embargo, conforme se ejecuten los proyectos de inversión y aumenten los costos operativos como más personal, más servicios y más infraestructura, ese margen empezará a desaparecer.

Ahí es donde surge el principal desafío: garantizar que los ingresos corrientes sean suficientes para sostener los gastos del día a día.

¿Qué pasaría si no se corrige el rumbo?

Picado fue claro en que el sistema de salud no funciona como el de pensiones. En este último, si no hay recursos, simplemente no se puede pagar el beneficio. En salud, el impacto es distinto.

"No es que usted deja de dar servicios. Lo que se afecta es la calidad, la oportunidad y la satisfacción", explicó.

Para ilustrarlo, utilizó una analogía cotidiana: un supermercado.

"Un supermercado reduce el número de cajeros. El servicio se sigue dando, pero las filas se hacen más largas. Se deteriora la calidad", detalló.

Ese mismo fenómeno se trasladaría al sistema de salud. Las consecuencias serían listas de espera más largas, menor capacidad de atención y atrasos en servicios, porque podrían verse afectadas decisiones como la construcción de nueva infraestructura o la contratación de personal.

"Si no puedo construir o no puedo contratar médicos, la atención se atrasa, se alarga y se generan más listas de espera", advirtió.

El escenario más crítico

Aunque el deterioro sería gradual, el gerente no descartó escenarios más severos si no se toman decisiones a tiempo. Indicó que, en otros países, la falta de financiamiento ha llevado a definir paquetes limitados de servicios o a introducir copagos.

En esos sistemas, el Estado cubre solo ciertas prestaciones, y el resto debe ser asumido por el paciente.

En Costa Rica, ese tipo de medidas no está sobre la mesa actualmente, pero Picado advirtió que el país no es ajeno a ese riesgo si no se fortalece el financiamiento.

Un problema de largo plazo

El jerarca insistió en que la situación actual es sólida. La CCSS mantiene liquidez, paga a proveedores a tiempo y ha logrado aumentar la inversión en infraestructura, personal y equipamiento.

No obstante, esa condición es temporal. Factores como el envejecimiento de la población, el aumento en la demanda de servicios y la incorporación de nuevas tecnologías presionarán cada vez más los costos.

"El costo de atender personas adultas mayores es más alto", explicó, al tiempo que señaló que también influyen nuevos tratamientos, medicamentos y la necesidad de más personal.

Una ventana de oportunidad

Picado considera que el país aún está a tiempo de actuar debido a que la CCSS todavía está en una situación financiera "robusta".

Esa condición permite discutir reformas sin la presión de una crisis inmediata. Sin embargo, Picado advirtió que los cambios necesarios requieren consenso nacional y tiempo para implementarse.

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