Mensaje de Fernández confirma consolidación de políticas de Chaves
En su discurso de toma de posesión, la presidenta de la República, Laura Fernández, confirmó que consolidará las políticas iniciadas por Rodrigo Chaves hace cuatro años.
Aunque en ningún momento mencionó a su antecesor, dejó claro que no solo impulsará la continuidad de su proyecto político, sino que también lo profundizará, según coincidieron los analistas políticos Kattia Benavides y Sergio Araya.
Fernández, la presidenta número 50 de Costa Rica, se dirigió al país en general, pero especialmente a las bases del movimiento chavista.
Insistió en que "Costa Rica cambió cuando apostó por el cambio" y "cuando ratificó que quería seguir por esa senda".
"Somos un pueblo despabilado, exigente, un pueblo que ya no come cuento, un pueblo que pide resultados, que llama a cuentas, que no quiere volver atrás. Somos un pueblo que resolvió romper con un pasado que nos falló. Nos falló con estructuras que nos alejaron de la gente", dijo Fernández.
Araya explicó que la presidenta expresó una idea fuerza sobre lo que será su administración: "continuar con el cambio".
Esa continuidad, afirmó, implica "no solo administrar la herencia, sino multiplicarla y llevarla a cada rincón del país".
Incluso, la nueva mandataria se definió a sí misma como heredera de ese cambio: "Y lo digo sin titubeos, heredera de una forma de hacer política distinta, heredera de una lucha constante, sin armas, pero con resultados, heredera de una convicción que se resume en un simple principio: no aflojar".
Continuidad
El tono, el contenido y las referencias a propuestas programáticas de la administración saliente utilizadas por Fernández son indicadores de esa continuidad absoluta, dijo Araya.
"Desde el punto de vista discursivo, el mensaje no planteó una ruptura con la administración de Rodrigo Chaves, sino una continuidad del proyecto político desarrollado durante el periodo 2022-2026. La narrativa se enfocó en conceptos como transformación institucional, eficiencia estatal y profundización de las reformas impulsadas por el oficialismo", comentó Benavides.
Incluso, señaló que el país está a las puertas de construir una Tercera República, aunque sin una caracterización concreta que la defina.
"Una nueva Costa Rica que no le tiene miedo al cambio, una Tercera República que moderniza las instituciones sin destruir lo que funciona".
La nueva gobernante aseguró que impulsará políticas heredadas de la administración anterior:
- Revisar la institucionalidad y tomar decisiones que, según ella, fueron debilitadas durante años.
- Avanzar e inaugurar la megacárcel impulsada por Chaves. "Pero eso no servirá de nada si los jueces siguen soltando a los delincuentes peligrosos; no servirá de nada si las leyes también los protegen con la cultura del pobrecito".
- Modernizar el Estado: indicó que no se puede continuar con 335 instituciones públicas que perdieron su norte y se convirtieron en un fin en sí mismas.
- Reducir el rezago en infraestructura pública, mediante el impulso del tren eléctrico de pasajeros y el avance de proyectos como la carretera a San Carlos, la finalización de la ruta 32 y el tramo Limonal-Barranca.
- Construir Ciudad Gobierno y la Marina de Limón.
- Resolver el saqueo de oro y la contaminación en Crucitas, en Cutris de San Carlos.
- Eliminar las pensiones de lujo.
- Impulsar las jornadas laborales 4×3.
Dirigiéndose a otros sectores que no mencionó, Fernández advirtió que quienes creen que podían recuperar sus privilegios, reinstalar viejas prácticas y volver "a acomodar la corona en sus cabezas" están muy equivocados y que no dejará "ningún espacio a retrocesos".
Legitimidad política
Benavides sostuvo que uno de los principales objetivos del discurso fue consolidar una legitimidad política propia.
Aunque la figura de Chaves mantiene un peso importante dentro del oficialismo, Fernández buscó posicionarse como una líder con capacidad técnica, experiencia administrativa y autoridad política para conducir la nueva etapa de gobierno.
En materia de gobernabilidad, el discurso enfatizó la necesidad de avanzar hacia resultados concretos mediante una mayor articulación entre los poderes del Estado. Este punto adquiere relevancia debido a la nueva correlación de fuerzas en la Asamblea Legislativa, en la cual el oficialismo cuenta con mayor capacidad de incidencia.
"También destacó una narrativa orientada a la representación ciudadana y a los sectores sociales históricamente excluidos, manteniendo elementos característicos del discurso político del chavismo: cercanía con la ciudadanía, crítica implícita a las estructuras tradicionales y énfasis en la demanda de cambio expresada en las urnas", agregó la analista.
Cierre
El discurso combinó continuidad política, construcción de liderazgo propio y un mensaje orientado a fortalecer la gobernabilidad y la legitimidad de la nueva administración.
"El camino no empezó hoy; inició un día como hoy hace cuatro años, pero hoy toma un nuevo impulso y los invito a caminar juntos, a no desperdiciar este momento histórico", reiteró en los últimos minutos de su mensaje.
Prometió que será una presidenta que no aflojará y que apretará aún más para forjar un país pujante, igualitario y lleno de oportunidades.


