Piloto confesó pago de $200 mil por recoger cocaína en Guanacaste y llevarla a Culiacán

Un piloto mexicano vinculado a la facción Los Chapitos -del Cártel de Sinaloa- habría cobrado $200.000 por recoger un cargamento de 400 kilos de cocaína en una pista clandestina en Guanacaste. Así lo admitió en una declaración de culpabilidad que presentó en abril pasado ante la Corte del Distrito de Columbia, en Estados Unidos.
De acuerdo con el expediente judicial de ese país, Mauro Alberto Núñez Ojeda, alias "El Jando", aterrizó en Costa Rica en 2017, donde fue recibido por una estructura criminal local que facilitó la operación en tierra. Tras cargar la droga, despegó nuevamente con destino a Culiacán, Sinaloa, México, desde donde el cargamento fue redistribuido hacia Estados Unidos.
Según la acusación, el piloto formó parte durante más de una década de una red internacional dedicada al tráfico de cocaína con destino final a EE. UU.
El expediente indica que entre 2014 y 2025, el imputado participó en una conspiración para fabricar y distribuir cocaína, con pleno conocimiento de que la droga sería introducida a territorio estadounidense. Durante ese periodo, operó aeronaves y transportó múltiples cargamentos por orden de Iván Archivaldo Guzmán Salazar, uno de los líderes del Cártel de Sinaloa.
Las autoridades detallan que el piloto realizó vuelos a distintos países de Centroamérica y Sudamérica como parte de la logística del grupo criminal, consolidando rutas aéreas para el traslado de droga hacia México.

El Jando fue detenido en febrero de 2025 y aceptó cargos en abril pasado cuando relató su viaje a Costa Rica.
El cargamento recogido en Costa Rica en 2017 fue trasladado a Culiacán, Sinaloa, donde fue recibido por otros miembros de la organización para su posterior distribución hacia Estados Unidos, señala la acusación.
Después de ese negocio, el imputado continuó realizando numerosos vuelos bajo órdenes de la cúpula del cartel, transportando cientos o miles de kilogramos de cocaína desde distintas ubicaciones, incluyendo Ecuador, hacia México, pasando por Centroamérica.
Finalmente, el propio acusado terminó por admitir su participación en estos viajes y en la estructura criminal, reconociendo que los cargamentos que trasladaba eran destinados al mercado estadounidense.
"Durante este período, el demandado recibió diversas aeronaves, incluyendo Caravans, Pipers, King Air, Cessna 206 y otras aeronaves privadas pequeñas, con instrucciones para transportar la carga necesaria desde Culiacán, Sinaloa, y sus alrededores, así como en el resto de México. El demandado coordinó los planes de vuelo, los pilotos y el personal de tierra desde los puntos de partida, y estas funciones a menudo, aunque no siempre, incluían la coordinación de los detalles en tierra en el lugar de destino", dice el expediente judicial de los Estados Unidos.
Forma conocida de operar
Para el fiscal adjunto de Delincuencia Organizada, Mauricio Boraschi, este tipo de operaciones confirman que el uso de aeronaves y pistas —clandestinas y autorizadas— sigue siendo una práctica vigente del narcotráfico.
A inicios del 2017, tres pilotos mexicanos originarios de Sinaloa, murieron en Costa Rica en circunstancias similares.
Uno de ellos fue Óscar González Castillo, oriundo de Chihuahua, quien falleció en abril tras caer al mar en Puerto Jiménez, en la zona sur. La avioneta que pilotaba transportaba, al parecer, más de 300 kilos de cocaína.
Ese mismo mes también murieron José Ramiro Carrillo Carrillo y Job Iván Sánchez Hernández, luego de que la aeronave en la que viajaban —con unos 300 kilos de droga y $45.000 en efectivo— se precipitara en una finca en Nosara de Nicoya, Guanacaste.
Las autoridades no descartan que estos pilotos estuvieran vinculados a estructuras del Cártel de Sinaloa, organización con fuerte presencia en el estado de Chihuahua.

En línea recta un vuelo desde Guanacaste a Culiacán tardaría diez horas.
Diez horas a Culiacán
Un agente encubierto de la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS) con conocimiento en operaciones aéreas del narcotráfico, explicó a CR Hoy que los pilotos vinculados a estas estructuras utilizan técnicas específicas para maximizar el alcance y la carga de las aeronaves, incluso asumiendo altos riesgos.
"Estos pilotos vuelan bajo y en línea recta, lo que les permite evitar detección y hace el trayecto bastante fiable dentro de lo posible", indicó.
Sin embargo, advirtió que una de las principales características de estas operaciones es que no respetan los límites de seguridad de las aeronaves.
"Si el fabricante establece un peso máximo de despegue de 3.600 libras (1,6 toneladas), ellos pueden cargar hasta 4.500 (2 toneladas) sin problema. Son conscientes del riesgo, pero aun así lo hacen", señaló.
El agente explicó que un cargamento como el descrito en la acusación del piloto es transportable en aeronaves pequeñas utilizadas frecuentemente por el narcotráfico. "Eso no representa una carga excesiva. Nosotros estimamos que 100 kilos equivalen a un pasajero. Ese peso lo puede levantar un Cessna 206 o un Cessna 210, que son de las aeronaves más utilizadas", detalló.
Además, indicó que estas aeronaves suelen ser modificadas para aumentar su autonomía. "Les instalan tanques adicionales de combustible o incorporan sistemas improvisados con mangueras para alimentarse en vuelo sin necesidad de aterrizar", explicó.
No obstante, aclaró que estas modificaciones tienen límites. Según dijo, un vuelo directo desde Guanacaste hasta Culiacán no sería viable y requiere al menos una parada intermedia. "Lo más probable es una escala en Tapachula, en el sur de México, un punto estratégico tras cruzar Centroamérica y donde es más sencillo reabastecer combustible", concluyó.
El fiscal Boraschi advirtió, en una entrevista con CR Hoy, que estos casos reflejan un patrón claro: Costa Rica sigue siendo utilizada como punto logístico clave para el trasiego internacional de drogas.


Boraschi, reconoce que falta mayor inversión para impedir que estas aeronaves logren aterrizar en campos ilegales o pistas autorizadas: "El fenómeno no ha pasado de moda. Las organizaciones analizan el terreno, la capacidad de respuesta del Estado y aprovechan las condiciones para operar".