Presidente de Incopesca planea reformas estructurales para sanar crisis del sector
Jerarca afirmó que se debe mejorar capacidad científica con respecto a pesquerías
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Durante muchos años, Moisés Mug abordó al Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca) desde su labor de ejecutar ciencia, como biólogo pesquero, sobre el recurso pesquero, un recurso público. Ahora desde adentro, observa como la realidad desborda – administrativa y técnicamente – a la agencia que debe procurar una explotación sostenible.
Incopesca se creó en 1994, luego de ser una unidad del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Hoy tiene 120 funcionarios, 3 direcciones regionales (en cada provincia costera) y en el 2017 tuvo un presupuesto de ₡6.600 millones según datos de la Contraloría General de la República. Pero el 70% de sus funcionarios se dedica a lo administrativo, no a lo técnico.
En entrevista con CRHoy.com, Mug afirmó que muchos funcionarios van de salida, pues se pensionan, justo cuando el Gobierno Central no puede sumar más funcionarios por la estrechez fiscal. La situación se da en una entidad con bajísima capacidad de desarrollo de ciencia, algo imprescindible para tomar decisiones técnicas que guíen la pesca nacional.
Por eso Mug apuntó a "intervenciones estructurales para el largo plazo" en elementos estratégicos. El primer elemento es en gobernanza, para lograr una capacidad científica idónea en el manejo de las pesquerías. Costa Rica desconoce cuánto producto queda en los mares; cuánto se saca por mes y año; y cuántos pescadores hay. Información fundamental para definir políticas.
Reformar la pesca de atún

El valioso recurso atunero del país es aprovechado en su mayoría por la flota internacional, como el barco atunero María Eulogia. (Archivo CRH)
La primera reforma vendrá en las políticas de acceso y uso del recurso atunero, el más abundante. El objetivo es desarrollar una industria fresquera, de productos frescos, lo que no es conserva. Esto incluye a flotas que pescan grandes pelágicos en aguas nacionales. Este sector necesita más tecnología para ser más eficientes en la pesca de atún y bajar la pesca de otras especies.
Sin embargo estas acciones implican estudios del recurso y más datos. El país tiene información sobre la pesca de cerco, que realizan embarcaciones más grandes, como toda la flota internacional, la cual se lleva la mayoría del recurso, dejando poco valor en el país.
El año pasado la Fundación MarViva señaló que la mayor parte del atún que se pesca en los mares de nuestro país se lo lleva la flota pesquera extranjera. En la Zona Económica Exclusiva de Costa Rica se capturan en promedio 25 mil toneladas métricas de atún por medio de redes de cerco. De estas, solamente se desembarcan 7.500 toneladas para ser usadas en la industria de enlatado de atún en puertos nacionales.
En este balance, también existe una industria conservera en Puntarenas. Por eso Mug enfatizó en tener un equilibrio entre tener recurso en el agua para las flotas y la materia prima de la industria que se abastece de buques extranjeros.
Desde el 2002, la Comisión Interamericana de Atún Tropical (CIAT) definió la cuota de capacidad, un volumen de bodega que el país puede tener. En el pasado Costa Rica decidió darlo como concesión a barcos extranjeros. "Queremos cambiar ese modelo, porque ese modelo está llevando lo que produce ese volumen de bodega a las plantas de otro país", explicó Mug.
La primera etapa es lograr que se desembarque más atún en suelo nacional. En setiembre el Tribunal Contencioso Administrativo dio la razón a José María Villalta y frenó el actual otorgamiento de licencias de atún, obligando al Incopesca a cambiar la forma en qué lo hace.
Reformar licencias, capacidad y ley
El Presidente del Instituto valoró la posibilidad de acordar con los buques extranjeros, que acepten al estilo de si fuera una licitación, tomar el recurso de alto valor que es el atún y dejen más en la costa. Además se debe aumentar el precio que se cobra por metro cúbico, hoy en $150.
Según Mug, la reforma a la pesca del atún será ágil en cuanto a la capacidad, pues por decreto se puede definir. Además el país ya sabe el valor del recurso, cómo está colocado, cómo se comporta en la región, qué país está creciendo a través de ese modelo de pedir concesión de capacidad.
Pero en cuánto a las licencias, la Ley definió una prórroga sin costo, para atraer buques que desembarcaran algo de lo producido en aguas ticas. Luego vino la creación de la Zona Económica Exclusiva, donde pesca la flota internacional. Hacer los ajustes, para recuperar el valor que "regalamos", necesita una reforma legal.
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Reformar la pesca en las costas

En agosto del 2016, estas personas salieron a pescar con trasmallo ilegal en el Golfo de Nicoya, a pesar de que se estaba en tiempo de veda. (Manuel Sancho/CRH)
La otra reforma grande que planea Mug es socialmente más compleja: recuperar el valor de las pesquerías en la costa. Las regiones costeras son las más pobres del país. En la pesca que se desarrolla hay mucha informalidad y mucha presión sobre el recurso pesquero.
Sin embargo el jerarca cree que si actúan más como policías, pondrían más tensión económica y crisis social en poblaciones vulnerables. Priorizó usar tecnología más barata, para llevar a la luz a los informales, saber cuántos pescan y cuánto capturan, para aplicar mejores vedas.
El Incopesca planea que haya mayor presencia de balizas, un objeto señalizador que indica el lugar geográfico por dónde recorren las embarcaciones. Así podrán saber por dónde pescan y de dónde pesca, por ejemplo un Área de Manejo Responsable. Esa información en tiempo real permitirá tomar mejores decisiones.
Esta reforma será con un sector particular, el artesanal. Se estima en más de 15 mil personas las que trabajan como artesanales, con menores recursos y tecnologías. El Presidente de Incopesca confía en lograr capacitación e inyección de recurso para cosechar beneficios, desde las pangas y los centros de acopio del producto, como datos y garantizar condiciones de salud.
Pero además visualiza que los artesanales podrán independizarse un poco más de los proveedores de hielo, combustible y carnada, que los ata por necesidad.
"Cambiar el modelo de asistencialismo a asociatividad y co-manejo para sacarlos del nivel de pobreza. No se va a lograr en 4 años. Pero construir la infraestructura básica para que ellos puedan seguir hacia adelante es importante. Debe ser una prioridad de la nación", dijo Mug.
Reformar la cadena de valor
Finalmente Mug prioriza cambiar la cadena de comercialización de la pesca, para que se reconozcan los esfuerzos de comunidades responsables en el mercado como valor agregado. Estos esfuerzos son de conservación y aprovechamiento sostenible o en el procesamiento.
Posteriormente, si las medidas tienen éxito y la producción se levanta – en un largo plazo – el producto podrá ser colocado en otros mercados más amplios.
"Cuáles son los socios de mercado que le pueden apoyar. Si hay mercados especializados interesados en este producto o si va a ir a cosas más genéricas como el PAI (Programa de Abastecimiento Institucional). (…) El sector privado es muy importante. No es una gestión de arriba para abajo, es en asociación", concluyó Mug.
