¿Qué es la Alianza para el Desarrollo que impulsan Costa Rica, Panamá y República Dominicana?
Bloque intenta reforzar lazos económicos y políticos en medio de turbulento ambiente en Centroamérica
(CRHoy.com).- Un intercambio de opiniones entre presidentes sobre la situación que atraviesa la región centroamericana llevó a Costa Rica, Panamá y República Dominicana a fundar, el 22 de setiembre pasado, en Nueva York, la Alianza para el Desarrollo en Democracia.
¿En qué consiste el bloque al que dieron vida los mandatarios Carlos Alvarado, Laurentino Cortizo, de Panamá y Luis Abinader, de República Dominicana? Los gobernantes se reunieron este fin de semana en Puerto Plata, localidad de este último país caribeño.
Según un comunicado de prensa que emitió la Presidencia de República Dominicana, la Alianza busca impulsar acuerdos conjuntos para la generación de empleos y para mejorar la calidad de vida de las personas.
En su declaración del 22 de septiembre, en Nueva York, al margen de la participación de los países en la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU), los países definieron la Alianza como un espacio flexible e informal de diálogo para fomentar iniciativas conjuntas "que redunden en la prosperidad, el desarrollo sostenible y la reactivación" de sus economías.
De acuerdo con esa primera declaración, las naciones conciben la Alianza como una oportunidad para "relanzar" vínculos comerciales, demográficos y culturales entre ellas y con la región centroamericana.
Los tres países comparten posiciones políticas y comerciales comunes. La mayoría de sus exportaciones tienen como destino Estados Unidos. Según datos de la Presidencia dominicana, Los tres países en conjunto ostentan el tercer lugar latinoamericano y del Caribe en intercambio comercial con la potencia norteamericana. La misma fuente indicó que la Alianza es el quinto socio comercial de la Unión Europea en Latinoamérica.
Además, los tres países comparten un activo intercambio migratorio, sobre todo de República Dominicana hacia Costa Rica. Y de Costa Rica hacia Panamá, y viceversa.
En el ámbito de los negocios, este fin de semana, a la par de la cumbre presidencial, los países exploraron el intercambio de inversión entre sí con el objetivo de generar empleo, declaró Abinader.
Este sábado 11 de diciembre, según la Casa Presidencial costarricense, los países firmaron un memorando de entendimiento para la creación de un grupo ministerial que trabajará en identificar oportunidades de negocio.
Hay otro elemento, la relación comercial entre Costa Rica y Panamá, que podría verse beneficiado con el estrechamiento de lazos políticos y económicos.
Durante los últimos dos años, las relaciones entre ambos países en este ámbito se tensaron a raíz de la decisión de Costa Rica de llevar ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) a su vecino del sur por su directriz de frenar la importación de productos cárnicos y lácteos costarricenses, proceso que sigue vivo.
Ninguno de los dos países ha informado aún si en el marco de la nueva iniciativa diplomática hay esperanzas de saldar el conflicto por la vía amistosa.
Los tres países acordaron identificar de manera conjunta las oportunidades que genera la tendencia mundial del nearshoring, que es la decisión de las casas matrices de empresas estadounidenses de traer sus operaciones en Asia más cerca de sus sedes.
Contrastes en posición costarricense
La posición de Costa Rica a favor de la alianza político-económica con Panamá y República Dominicana contrasta con la política regional que han tenido los gobiernos del Partido Acción Ciudadana (PAC) desde el 2014.
Durante la administración de Luis Guillermo Solís (2014-2018) el país se distanció del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA). Incluso, durante la crisis de los migrantes, en el 2016, Solís tomó la decisión de congelar temporalmente la participación costarricense en el Sistema.
En la administración de Carlos Alvarado, la relación con el SICA no ha vuelto a su cauce normal. El gobierno ha sido crítico, por ejemplo, del manejo administrativo del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
El Programa Estado de la Nación, en su Informe Estado de la Región, identificó un creciente desinterés de los países del área en el proceso de la integración centroamericana, en cuenta el costarricense.
A nivel latinoamericano, los gobiernos PAC tampoco han mostrado interés en integrarse a nuevos bloques, como el de la Alianza del Pacífico, conformado por México, Colombia, Chile y Perú.
Ese grupo de países lleva la ventaja en la región en sus relaciones con Asia-Pacífico, una región muy atractiva para hacer negocios entre países.
Durante el gobierno de la presidenta Laura Chinchilla (2010-2014), el país quedó a un paso de integrarse en dicha alianza. No obstante, tanto Solís como Carlos Alvarado dieron un paso atrás y el proceso está congelado hasta ahora.
El principal argumento que ha defendido la actual administración para evitar un mayor acercamiento con la Alianza del Pacífico, el bloque comercial y político más vigoroso de Latinoamérica, es que los productores agrícolas y la industria alimentaria costarricense no están en capacidad de soportar el proceso de desgravación arancelaria que implicaría ingresar a ese grupo.
Posición conjunta sobre Haití y Nicaragua
En materia de política internacional, el nuevo bloque ha hecho hasta ahora dos llamados a la comunidad internacional, poniendo énfasis en Estados Unidos. Se trata de la atención inmediata de los crecientes flujos migratorios irregulares, principalmente de haitianos y nicaragüenses por la situación económica, social y política de sus países.
Los aliados han declarado la imposibilidad de sus gobiernos de atender el activo flujo migratorio desde Suramérica hacia los Estados Unidos, pasando por los territorios de Panamá y Costa Rica.
En cuanto a Haití, que comparte frontera con República Dominicana, la Alianza ha solicitado que la comunidad internacional se una para echar a andar un proceso de desarme de la población haitiana, para establecer un plan integral para el desarrollo y reconstrucción de la infraestructura de ese país, el más pobre del continente americano, y para que su población goce de un plan de desarrollo integral.
Antes de salir hacia República Dominicana, el jueves pasado, el presidente Carlos Alvarado afirmó que la Alianza es necesaria debido a la "turbulencia" que enfrenta la región centroamericana.

Los gobiernos de Costa Rica, Panamá y República Dominicana adversan al régimen de Daniel Ortega en Nicaragua. (Foto: Archivo CRH)
Aunque no profundizó en sus apreciaciones, es fácil interpretar que se refería a la amenaza totalitarista de Nicaragua, que se consolidó con el fraude electoral que cometió Daniel Ortega el 7 de noviembre pasado, durante las elecciones presidenciales que le aseguraron un cuarto mandato consecutivo y el control absoluto de la institucionalidad nicaragüense.
Costa Rica desconoció el triunfo de Ortega en ese proceso electoral, quedando aún más tocada la relación diplomática entre ambos países.

