Tico ligado al mayor decomiso de drogas sintéticas será extraditado a EE. UU.

El Tribunal Penal de San José aprobó la extradición del costarricense Farid Alberto Morales Araya, uno de los tres sujetos capturados tiempo atrás con el mayor cargamento de drogas sintéticas confiscado en Costa Rica. Únicamente está pendiente que EE. UU. presente la documentación final.

El pasado 14 de agosto, un juez avaló la solicitud de una corte de Florida que requiere al nacional por trasiego internacional de drogas. Como no se presentó apelación, la extradición de alias "Beto" quedó en firme, a la espera de las garantías que debe entregar la justicia estadounidense.

Estos documentos constituyen compromisos formales que el Estado requirente ofrece al Estado donde se encuentra detenida la persona para asegurar que se respetarán sus derechos humanos y el debido proceso una vez que sea entregada.

Por ejemplo, Estados Unidos debe garantizar que no se apliquen torturas, pena de muerte, cadena perpetua ni penas mayores de 50 años de cárcel, así como que Morales Araya solo será juzgado por los delitos mencionados en la solicitud formal.

Morales Araya fue capturado en mayo de 2025 junto con un colombiano de apellido Cuesta, también requerido en extradición, y otro costarricense de apellidos Herrera Vidal, quien no fue requerido. La Fiscalía los descubrió mientras intentaban vender una importante cantidad de producto a policías encubiertos.

Su captura se produjo gracias a una colaboración entre el Poder Judicial y la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA). Fueron 48 kg de metanfetamina tipo cristal los que se decomisaron en Tibás.

En diciembre de 2019 se presentó la solicitud de extradición que ahora está a un paso de concretarse. El grupo figura como sospechoso de trasegar metanfetaminas hacia Norteamérica, utilizando a Costa Rica como punto de tránsito.

 

Importante operativo

Todo comenzó cuando la agencia estadounidense brindó información de inteligencia a la Fiscalía, que inició las investigaciones. Los agentes comenzaron los seguimientos hasta que lograron concretar una negociación encubierta para la compra de un kilogramo de metanfetamina a cambio de $3.800.

La droga estimulante altamente adictiva que suele presentarse en forma de polvo, píldora o roca brillante, conocida como "cristal". Los agentes encubiertos concretaron una precompra y continuaron las negociaciones hasta acordar la entrega de 48 kg.

Cuando los sospechosos iban a entregar el pedido, la Policía de Control de Drogas (PCD) interceptó dos vehículos utilizados para transportar la sustancia y detuvo a tres personas. Uno de los automotores fue ubicado en Tibás y era utilizado para el trasiego de la droga; el otro fue localizado en San Francisco de Dos Ríos.

A los sospechosos se les abrió una causa penal en Costa Rica, hasta que posteriormente llegó la solicitud de extradición. Según el Tribunal de Distrito Medio de Florida, los sospechosos conformaron una organización criminal transnacional responsable de exportar grandes cantidades de metanfetamina para su distribución en esa región.

Alias "Beto" tenía el rol de líder y negociaba las transacciones, mientras que el extranjero Cuesta colaboraba en las labores de entrega de los estupefacientes.