“Todos los días nos quitan el agua”, el reclamo que evidencia la crisis hídrica en Guanacaste

21 de Jul. 2026 | 12:03 am
Guanacaste

La deuda histórica que Guanacaste sigue pagando con la falta de agua

"Todos los días nos quitan el agua". Para cientos de familias de Guanacaste, esa frase dejó de ser una queja aislada y se convirtió en el reflejo de una deuda histórica en infraestructura hídrica que, según dirigentes comunales, mantiene a la provincia con dificultades para acceder al agua potable.

Seidy Cárdenas Gómez, vecina de Nicoya, vive esa realidad desde hace meses. En su casa, el agua dejó de ser un servicio garantizado y pasó a convertirse en un recurso que debe racionar para cocinar, limpiar y realizar las tareas más básicas del hogar.

"Lo que nos dicen es que el pozo está sin agua y por eso nos la tienen que racionar. Como nunca hay agua, me toca recoger agua en la lavadora para poder hacer todos mis quehaceres del hogar", contó.

Líderes de tres Asadas de Nicoya sostienen que el principal reclamo de la provincia ya no es solo el desarrollo o la infraestructura vial (ver nota aparte), sino el acceso al agua potable.

Sostienen que, durante décadas, las comunidades asumieron casi solas la responsabilidad de abastecer de agua potable a miles de familias, mientras la inversión pública quedó rezagada. Aseguran que ese abandono explica la crisis que hoy enfrenta la provincia.

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Las Asadas sostienen el abastecimiento de agua

En Costa Rica existen alrededor de 1.300 Asociaciones Administradoras de Sistemas de Acueductos y Alcantarillados Comunales (Asadas). De ellas, 304 se ubican en Guanacaste.

Para Emel Rodríguez Paniagua, integrante de la Asada de Pilangosta, miembro de la Liga Comunal del Agua y vicepresidente de la Confederación Nacional de Federaciones, Ligas y Uniones, esa cifra refleja que buena parte del abastecimiento de agua en la provincia depende del trabajo de las propias comunidades.

Explicó que, aunque por ley el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) es el responsable de prestar el servicio de agua potable, la institución nunca logró cubrir todo el territorio nacional.

Ante esa realidad, las comunidades construyeron y administraron sus propios acueductos, que posteriormente se organizaron bajo la figura de las Asadas.

"Costa Rica tiene una deuda histórica con las Asadas. Las Asadas son el mejor ejemplo de democracia, participación y ciudadanía, pero son de las asociaciones menos favorecidas y menos apoyadas. Si no hay agua, no hay desarrollo, no hay crecimiento y no hay comunidad", afirmó.

Rodríguez también señaló que en Guanacaste aún existen 46 acueductos administrados por comités comunales que ni siquiera cuentan con personería jurídica. Es decir, funcionan sin reconocimiento legal formal, lo que dificulta la gestión de recursos, trámites e inversiones para mejorar el servicio.

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El problema no es la falta de agua

Aunque las sequías son cada vez más frecuentes en Guanacaste, los dirigentes comunales insisten en que el principal problema no es la ausencia del recurso, sino la falta de infraestructura para captarlo, almacenarlo y distribuirlo.

"La situación del agua en Guanacaste es sumamente complicada. La provincia ha enfrentado sequías recurrentes. Recordemos la crisis del agua en 2017, que secó muchísimos pozos. Además, el crecimiento agrícola y turístico demanda cada vez más agua y es un recurso que cada vez cuesta más obtener, retener y extraer", explicó Félix Fonseca, presidente de la Asada de Quebrada Honda de Nicoya.

Agregó que las asociaciones enfrentan enormes retos para mantener y ampliar los sistemas de abastecimiento.

"Necesitamos inversión en tuberías, tanques y pozos para mejorar sustancialmente el acceso al agua potable en las comunidades rurales. Esa es una deuda histórica", sostuvo.

La presidenta de la Asada de Nueva Esperanza de Copal, Consuelo Orias Carrillo, coincide con ese diagnóstico.

"Guanacaste es una de las provincias más olvidadas por los gobiernos en todos los sentidos, y el tema que hoy nos involucra es el agua. Una provincia que se dio por amor a Costa Rica y, sin embargo, es la más abandonada", expresó.

Según explicó, los efectos del cambio climático agravan un problema que ya existía por la falta de infraestructura.

"Cuando llueve, llueve para hacer daño, pero no para que el agua se quede. Nosotros necesitamos que se recarguen los mantos acuíferos. Si el agua pasa chiflada, ¿qué agua va a quedar? No queda nada", comentó.

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Un rezago de décadas

"Es una deuda histórica, un rezago de 30 o 40 años. El AyA tiene una deuda grandísima con nosotros como gestores comunales", así resume Emel Rodríguez el abandono institucional que, a su juicio, enfrentan las Asadas.

Explicó que la Liga Comunal del Agua realiza actualmente un diagnóstico sobre la situación de estas asociaciones en la provincia.

Aunque el estudio aún no concluye, aseguró que ya identificó más de 20 Asadas en condición crítica.

"Yo le llamaría una alerta fuerte. Hay más de 20 Asadas en situación roja, que no dan abasto y que no pueden salir solas. Y apenas está comenzando el fenómeno de El Niño. Yo hasta tiemblo de imaginar cómo vamos a estar en abril o mayo del próximo año", advirtió.

El reclamo también coincide con el lento avance del Proyecto de Abastecimiento de Agua para la Cuenca Media del Río Tempisque y Comunidades Costeras (Paacume), considerado el principal proyecto para fortalecer el abastecimiento de agua en la provincia. Cuatro años después de la firma del contrato de financiamiento, el proyecto apenas alcanza un 20,8 % de ejecución.

"El Estado debe asumir su responsabilidad"

Los tres dirigentes coinciden en que, si hoy miles de familias de Guanacaste tienen acceso al agua potable, es gracias al trabajo de las Asadas.

Sin embargo, consideran que ese modelo llegó a su límite.

Emel Rodríguez insiste en que el Estado debe asumir una mayor responsabilidad en la inversión en infraestructura.

"Nosotros somos administradores del servicio. La inversión debería corresponderle al Estado, porque es quien nos concesiona esa responsabilidad", afirmó.

Entre las principales necesidades menciona la construcción de nuevos pozos, la ampliación de las redes de distribución, tanques de almacenamiento y mejores sistemas para enfrentar las sequías.

También propone que el Gobierno declare una emergencia nacional para agilizar la perforación de pozos, simplificar trámites y acelerar el acceso a recursos económicos.

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Un reclamo antes del 25 de julio

Para Emel Rodríguez, la conmemoración de la Anexión del Partido de Nicoya debe servir para abrir una discusión sobre las necesidades reales de la provincia.

"No es justo que Guanacaste siga dependiendo de soluciones locales mientras otras regiones tienen mayor infraestructura. Este 25 de julio los guanacastecos tenemos que pararnos en seco y decirle al Gobierno: o nos va a ayudar o nos va a ayudar. Usted no sabe la presión que vivimos. Un domingo, a las cinco de la mañana, ya le están calentando las orejas a uno porque no hay suficiente agua", relató.

CR Hoy solicitó una reacción al Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA). Al cierre de esta publicación, la institución no había respondido.

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