(Video) Ruinas del CNP en San José son “imán” de drogas y delincuencia

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Las ruinas del antiguo Consejo Nacional de Producción (CNP) se han convertido en uno de los puntos de inseguridad más críticos en el corazón de San José. El edificio, ubicado en el barrio Corazón de Jesús, pasó de ser un polo comercial de la capital a un "imán" para la delincuencia, el consumo de drogas y el refugio de personas en situación de calle.

Félix Irías, de 26 años, apareció muerto en ese lugar.  Presentaba golpes y heridas en todo el cuerpo y estaba envuelto en una sábana. Era hijo del exboxeador nicaragüense José Abraham Irías Flores. Su muerte puso sobre la mesa el estado de esa infraestructura.

El suelo de las ruinas permanece sepultado bajo escombros, botellas de plástico, ropa vieja y basura. Entre ese desorden, se ve una cotidianidad improvisada: un colchón acomodado bajo una losa de cemento, un inodoro rodeado de trapos y una vieja silla de oficina junto a una mesa repleta de cables y piezas electrónicas usadas.

En los pasillos hay una persona que descansa sobre un cartón extendido contra la pared, buscando un rincón de cobijo.

Las personas se resguardan, sea para descansar o consumir drogas, en el piso subterráneo y en los pisos elevados de la edificación, que años atrás albergaban las oficinas de la entidad de Gobierno.

A lo largo de los años, se ha convertido en un lugar peligroso. Se reportan robos, asaltos, delitos sexuales y homicidios. La problemática del terreno radica en una compleja división de su propiedad.

Del desuso al problema

Originalmente, el inmueble formaba parte de una finca más grande. La mayor parte pertenece al Banco de Costa Rica (BCR), mientras que otra sección corresponde al Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT).

Mientras la sección del BCR, ubicada en barrio Corazón de Jesús, fue debidamente cercada con una tapia de baldosas para brindar seguridad al entorno, la sección en conflicto continúa desprotegida, según explicó el director de la Policía Municipal de San José, Marcelo Solano.

"Este lugar, en esa condición de abandono, se convierte prácticamente en un imán, especialmente en la noche y en las primeras horas del día, para que gran cantidad de personas estén pernoctando en ese sitio", añadió Solano.

La franja donde se encontraba el edificio principal, utilizado como un búnker, pertenece mayoritariamente al MOPT, con una pequeña sección del BCR destinada, según los planos, a un proyecto de ampliación vial que conectaría Sabana Sur con barrio Cuba, a la altura de la Numar, de forma paralela a la línea del tren, detrás de la Municipalidad de San José.

Para ejecutar esta obra se requiere la demolición completa de las edificaciones existentes. A pesar de que a inicios de año el BCR y el MOPT anunciaron la firma de un convenio de cooperación para derribar conjuntamente las ruinas, a septiembre no se ha concretado ninguna acción, detalló el jefe policial.

Aunque la propiedad no pertenece al Gobierno local, la entidad y su Policía Municipal intervienen para mitigar el impacto en la comunidad. "Por varios años, de manera diligente, la Municipalidad ha buscado la forma de colaborar con ambas instituciones en el derribo de esa edificación", dijo Solano.

Durante años, el municipio realizó valoraciones técnicas, cotizó y presupuestó el derribo. No obstante, el proyecto tuvo que ser descartado debido a que la demolición cuesta cientos de millones de colones, un gasto improcedente para las arcas municipales al tratarse de un terreno del MOPT.

Ante esta situación, la Policía Municipal ha gestionado múltiples acciones de coordinación y sensibilización con el MOPT, además de presentar dos denuncias ante el Ministerio de Salud  contra el MOPT para que se emitiera una orden sanitaria y de derribo, sin que hasta la fecha se haya logrado una solución.

Un centro de atracción

El monitoreo constante de la Policía Municipal revela un panorama alarmante dentro de la estructura abandonada. El sitio cuenta con habitaciones subterráneas o "cuevas" debajo del piso que facilitan el ocultamiento. En su interior se concentra una gran cantidad de personas con problemas de adicción que queman cable robado para venderlo en comercios irregulares de la zona.

Además, el espacio se ha convertido en un refugio para asaltantes. Vecinos de Sabana Sur, barrio Cuba y barrio Don Bosco que han sido víctimas de robos y asaltos reportan que los delincuentes huyen hacia esta propiedad para evadir a quienes los persiguen.

Durante las intervenciones, las autoridades han decomisado armas punzocortantes a los ocupantes. Este fenómeno se ha intensificado debido a las intervenciones de la Municipalidad en otros barrios del sur, donde se han cercado propiedades y derribado búnkeres. Al reducirse los espacios de consumo en otras zonas, el antiguo CNP ha absorbido a esta población.

La situación del CNP no es un caso único en la capital. La Policía Municipal, en conjunto con la Fuerza Pública y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), lidia constantemente con el abandono de otras propiedades públicas y privadas en procesos de remate bancario.

Un ejemplo crítico es el Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU), institución que mantiene áreas verdes abandonadas y registradas a su nombre en diversos barrios de San José.

Estos terrenos registran altas concentraciones de personas con problemas de adicción en situación de calle, como ocurre detrás del asentamiento El Pochote, en Hatillo 1, y cerca de la escuela Manuel Belgrano, en la comunidad de Ayuda Mutua, donde la Policía interviene constantemente para evitar el establecimiento de asentamientos precarios.

Para Solano, la persistencia de estas ruinas representa una contradicción inaceptable para el desarrollo urbano de la ciudad: