Falta de capacitación y recursos convierten a pymes en blanco de ciberdelincuentes
Las pequeñas y medianas empresas (pymes) costarricenses son uno de los principales objetivos de los ciberdelincuentes debido a sus limitaciones en recursos tecnológicos, financieros y de capacitación.
Así lo advierten especialistas de la UNED, quienes hacen un llamado a fortalecer la cultura de la ciberseguridad como una inversión indispensable para la continuidad de cualquier negocio.
"Cuando pensamos en ciberatacantes normalmente imaginamos grandes empresas, pero la realidad es que muchas veces las pequeñas y medianas empresas son objetivos más fáciles y, no porque tengan sistemas débiles, sino porque suelen operar con recursos limitados, poco personal especializado y medidas de seguridad básicas", señala Rolando Rojas, encargado de Infraestructura Tecnológica de la Dirección de Tecnologías de Información y Comunicaciones de la UNED.
Rojas Coto agregó que en el país, muchas pymes dependen cada vez más del correo electrónico, los servicios en la nube y el trabajo remoto, lo que incrementa la superficie de exposición frente a amenazas digitales.
Entre los riesgos más frecuentes destacan los correos fraudulentos o phishing, diseñados para robar credenciales; el ransomware, que secuestra la información y paraliza operaciones; fugas de datos por configuraciones incorrectas; uso de contraseñas débiles o reutilizadas; y ataques dirigidos a proveedores que forman parte de una cadena de suministro.
"Muchas veces el mayor riesgo no es tecnológico, sino humano, los ciberdelincuentes aprovechan errores cotidianos de las personas para acceder a la información de las empresas", añadió.
El director de UNED Impulsa, Luis Emilio Rodríguez, señaló que las condiciones bajo las que nacen y operan muchas pymes incrementan su vulnerabilidad frente a este tipo de delitos.
Una parte importante de estos emprendimientos funciona de manera informal durante sus primeras etapas, por lo que es frecuente que los propietarios mezclen las finanzas personales con las del negocio, compartan credenciales de acceso o administren las cuentas desde dispositivos personales.
"Muchas de estas empresas tienen importantes necesidades de financiamiento y, cuando encuentran opciones aparentemente más sencillas que las del sistema financiero tradicional, pueden convertirse en víctimas de la ingeniería social, entregando sin darse cuenta información que permite acceder a sus cuentas bancarias", agregó Rodríguez Badilla.
Advierte que la mayoría de las pymes inicia operaciones con un capital semilla reducido, por lo que un ataque exitoso puede representar pérdidas difíciles de recuperar e, incluso, comprometer la continuidad del negocio.
También indicó que los recursos limitados también restringen el acceso a procesos de capacitación en ciberseguridad, una situación que aumenta considerablemente el riesgo.
Redes como vector de ataque
Aplicaciones de mensajería y redes sociales se convierten en un vector de ataque contra las pymes.
En Costa Rica, donde miles de emprendimientos utilizan WhatsApp, Facebook e Instagram como sus principales canales comerciales, los ciberdelincuentes han encontrado un escenario propicio para cometer fraudes mediante ingeniería social, robo de cuentas comerciales, comprobantes de pago falsificados y suplantación de identidad.
"Muchas empresas creen que serán víctimas de un ataque altamente sofisticado, cuando la realidad es que la mayoría de los incidentes empiezan con acciones cotidianas: una contraseña compartida, una cuenta sin doble factor de autenticación, un enlace abierto sin verificar o un perfil empresarial sin ningún tipo de control.
La ciberseguridad ya no es únicamente un tema tecnológico; es parte de la continuidad del negocio y de la confianza que depositan los clientes", explicó Joey Milgram, COO de Soluciones Seguras.
