¿Hizo foto estilo 80s? La información que comparte puede usarse para otros fines

11 de Sep. 2026 | 5:40 pm

Modelos de Inteligencia Artificial (IA) permiten a los usuarios generar imágenes inspiradas en la estética de los años 80, sin embargo, el uso de fotografías y otros datos personales en plataformas digitales implica compartir información que, dependiendo de las condiciones de cada servicio, podría ser almacenada, procesada o utilizada para otros fines.

La funcionalidad se ha viralizado rápidamente en redes sociales, donde miles de personas han compartido fotografías transformadas con este estilo.

No es la primera vez que una tendencia de este tipo despierta el interés de millones de usuarios. Hace poco más de un año, ChatGPT se convirtió en tendencia al permitir transformar fotografías reales inspiradas en el característico estilo artístico asociado al estudio de animación cofundado por el legendario cineasta japonés Hayao Miyazaki.

Sin embargo, ESET, compañía de detección proactiva de amenazas, advierte que sumarse a una tendencia por diversión puede tener consecuencias que van más allá de la imagen resultante.

Además, si una plataforma o sus sistemas de almacenamiento son comprometidos, la información podría quedar expuesta y ser utilizada para cometer fraudes, suplantaciones de identidad u otros delitos. Por ello, antes de cargar una fotografía o cualquier otro dato personal, es importante conocer qué información se solicita, cómo será utilizada y durante cuánto tiempo se conservará.

Datos biométricos quedan expuestos

Los riesgos asociados al uso de información biométrica no son hipotéticos.

"El funcionamiento de los modelos de IA depende mayoritariamente del acceso a grandes volúmenes de datos con los que se entrenan y de los cuales se sirven. Muchos contienen información personal, sensible y confidencial.

Estas fuentes pueden ser públicas, provenir directamente de los usuarios, como ocurre con las tendencias de imágenes generadas con IA, de redes sociales y, más recientemente, de dispositivos IoT", explica Erick Argüello, gerente de ESET Costa Rica.

A diferencia de una contraseña, los datos biométricos no pueden cambiarse fácilmente si son comprometidos. Su exposición puede facilitar la suplantación de identidad, fraudes y otras formas de abuso, por lo que conocer cómo las plataformas recopilan, almacenan y utilizan esta información resulta fundamental.

"La facilidad y rapidez con la que estas herramientas producen resultados no debería llevarnos a dejar de lado la privacidad. Antes de subir una foto, debemos preguntarnos qué datos entregamos, quién tendrá acceso a ellos y para qué se usarán", agrega Argüello.

El peligro de interactuar con herramientas de IA no radica solo en las filtraciones, sino en el desconocimiento sobre cómo se almacenan, protegen o utilizan los datos para entrenar nuevos modelos.

La empresa de ciberseguridad aconseja evaluar la privacidad antes de unirse a tendencias virales:

  • Analizar políticas de privacidad: Verificar qué datos recopila la plataforma, cuánto tiempo los conserva y si los comparte con terceros.
  • Confirmar medidas de protección: Ante la falta de información clara sobre transparencia y regulaciones del sitio, evitar subir fotos personales, familiares o con información sensible como el lugar de trabajo.
  • Descargar únicamente de fuentes oficiales: Evitar plataformas de origen dudoso, ya que los ciberdelincuentes suelen crear sitios falsos que prometen generar imágenes para infectar dispositivos con malware.

No tan divertida

La firma de ciberseguridad Kaspersky advierte que, aunque participar de este tipo de iniciativas puede parecer una forma divertida de sumarse a la nostalgia, también plantea riesgos para la privacidad digital.

Para generar resultados cada vez más realistas, los usuarios suelen proporcionar fotografías claras y de alta calidad de su rostro, imágenes que pueden contener información suficiente para extraer o procesar características biométricas.

La cara requiere especial cuidado porque, a diferencia de una contraseña, no puede simplemente reemplazarse si la información asociada termina comprometida. Mediante tecnologías de reconocimiento facial, una imagen puede ser analizada para identificar características particulares de una persona y generar patrones que permitan reconocerla o diferenciarla de otras.

En manos equivocadas, una fotografía facial también puede combinarse con nombres, perfiles de redes sociales, números telefónicos u otros datos disponibles en internet para construir una representación más completa de la identidad de una persona. Esta información puede ser aprovechada para crear perfiles falsos, contenidos manipulados con IA, intentos de suplantación o campañas de fraude e ingeniería social mucho más personalizadas y convincentes.

El riesgo aumenta cuando los usuarios participan en tendencias virales sin revisar quién opera la plataforma que recibe su fotografía, cómo procesa las imágenes, durante cuánto tiempo puede conservarlas o si contempla usos adicionales de ese contenido.

Dependiendo de las condiciones del servicio, una imagen cargada para generar un retrato podría quedar almacenada o ser utilizada posteriormente para otros fines, incluido el desarrollo o entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial.

Además, una selfie puede revelar más información de la que el usuario pretende compartir. Documentos, credenciales, uniformes, ubicaciones reconocibles, menores de edad u otros elementos visibles en la imagen pueden aportar información adicional que facilite la construcción de perfiles digitales.

"Estos trends muestran cómo un incentivo divertido puede llevarnos a entregar información personal sin detenernos a pensar qué sucede después con ella. Una fotografía clara del rostro puede ser procesada para obtener características biométricas y, a diferencia de una contraseña, nuestro rostro no puede cambiarse si esa información termina expuesta o es utilizada indebidamente.

El objetivo no es dejar de aprovechar las posibilidades de la inteligencia artificial, sino hacerlo de forma consciente: saber qué plataforma estamos utilizando, qué hará con nuestra imagen y qué controles tenemos sobre esos datos", asegura María Isabel Manjarrez, investigadora senior de seguridad en el Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina en Kaspersky.