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Lana tenía que encaramarse en una loma para tener acceso a Internet

Lana Wedmore levantó su hotel cerca de Corcovado, lejos de las comodidades del mundo moderno

Por Agencia / Redacción | 29 de Abr. 2017 | 4:00 pm

 

Lana Wedmore. Su sueño era vivir cerca de la naturaleza... Foto cortesía del ICE.

El sueño de Lana Wedmore era vivir cerca de la naturaleza y eligió los bosques lluviosos de Osa… Foto cortesía del ICE.

Imagínese tener que subir a una montaña llevando su laptop con las pilas bien cargadas para tratar de tener conexión de Internet, a fin de hacer los pagos, revisar su correo electrónico, confirmar reservaciones, etc, etc.

Pues eso, ni más ni menos, tenía que hacer Lana Wedmore, una estadounidense que se vino a Costa Rica para lograr en nuestra Península de Osa "el sueño de vivir en conexión con la naturaleza".

Y la verdad es que conectarse con la naturaleza le resultó mucho más fácil que conectarse con Internet.

Esta es su historia, según la recopiló el periodista José Pablo Salazar del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE):

Lana y su Luna Lodge

A más de 400 kilómetros de San José -pero a solo 45 minutos en avioneta- y una travesía por el río Oro, se ubica el Luna Lodge, en la Península de Osa.

Se instaló en aquella remota zona del pacífico sur costarricense en el año 2000.

Desde sus habitaciones se abre una de las vistas más impresionantes del Parque Nacional Corcovado, tan hermosa es que fue portada de una reconocida revista asiática.

Bastan unos segundos en silencio para percibir el penetrante sonido de la fauna local. No por casualidad National Geographic recién catalogó la Península como "el lugar biológicamente más intenso del mundo".

"Antes debía caminar por más de media hora hasta una montaña, llevar la computadora cargada de batería y sentarme en medio del bosque a hacer mis trámites: pagos, contactos turísticos y más", comentó Wedmore.

Pero la llegada de la señal celular del ICE cambió su realidad y abrió nuevas perspectivas para su negocio.

"He notado que ahora mis clientes están menos ansiosos, disfrutan de la naturaleza y se relajan, incluso puede ser que por esa razón se queden más días", afirmó.

Desde hace poco, Luna Lodge cuenta con un enlace simétrico de 10 MB. "Recibo unos 2 mil clientes por año, por al menos tres días. Ahora espero que esto crezca porque podré tener más contactos gracias a internet", dice la estadounidense.

Lana no es solo hotelera. También preside la Asociación de Desarrollo Integral Corcovado- Carate y pretende fundar allí la primera comunidad sostenible del país.

Ya empezó con la escuela de la localidad. Y este mes inicia una serie de talleres que denomina La Semilla, sobre educación ambiental y salud física y mental, principalmente para mujeres de la península.

"Si la comunidad está bien, nosotros estamos bien. Mi familia son los 24 trabajadores del Luna Lodge", asegura.

El hotel ha sido visitado por turistas procedentes de 128 países del mundo.

La tecnología llega hasta los bosques lluviosos

Lan Wedmore es beneficiaria de una iniciativa del ICE: el desarrollo de un anillo de fibra óptica en la península y la instalación de radiobases en sitios estratégicos, mediante los convenios con empresas públicas y privadas.

Hasta hace muy poco, las telecomunicaciones en esa zona eran nulas y, en el mejor de los casos, limitadas a la vía aérea, lo que imposibilitaba el acceso a internet fijo y servicios de alta velocidad.

La fibra que sale de la central telefónica de Puerto Jiménez a Sierpe está lista desde hace un año. En este momento, todo el tráfico de Osa sale y entra por esa ruta hacia el mundo.

Son 55 kilómetros de fibra, con unas 5 radiobases en el trayecto. Específicamente la torre en Cerro Osa, un sitio estratégico, permite telefonía móvil, enlaces punto a punto, 3G y 4G.

Desde nuestros bosques lluviosos el Luna Lodge se conecta con el mundo gracias a estos desarrollos que también son claves para el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), la Asociación Conservación Osa, la Fuerza Pública y la Caja Costarricense de Seguro Social, entre otros.

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