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Cultura

Así se ve Guanacaste desde el cielo en el libro que reúne 350 fotografías únicas

Guanacaste puede ser una playa de arena blanca, un volcán que se levanta sobre las nubes, una plaza llena de gente durante las fiestas populares o una pequeña cancha de fútbol frente al mar. Desde las alturas, todos esos paisajes y escenas cotidianas cuentan una historia sobre la provincia.

Esa es la mirada que los fotógrafos Giancarlo y Sergio Pucci proponen en Guanacaste Aérea, un libro que reúne 350 fotografías seleccionadas de un archivo de más de 44.000 imágenes. La publicación, acompañada de textos del músico y escritor Jaime Gamboa, invita a descubrir una provincia que va mucho más allá de sus destinos turísticos más conocidos.

El proyecto también tiene una motivación personal. Los hermanos crecieron visitando Guanacaste, donde sus padres los llevaban a explorar senderos, playas y espacios naturales. Con los años, ambos fortalecieron un vínculo con la provincia que ahora se refleja en las páginas del libro.

"Desde niños hubo como un vínculo importante con la provincia, como toda esa aventura y contacto con la naturaleza. Mucho sucedió en Guanacaste", recordó Sergio Pucci.

Esa conexión fue una de las razones que los impulsó a dedicarle una publicación a la provincia, pero no la única. Para los fotógrafos, Guanacaste tiene una combinación de paisajes, tradiciones y formas de vida que la convierten en un lugar particular dentro del país.

El libro está desde ya en preventa en la editorial Pucci a un precio diferenciado, y a partir de noviembre estará en librerías.

Una provincia que se revela desde las alturas

El libro llega después de Costa Rica Aérea, publicado hace más de una década. Aunque ambas obras comparten formato y una línea gráfica similar, la nueva publicación incorpora los aprendizajes acumulados durante años de trabajo y el uso de tecnologías que entonces apenas comenzaban a popularizarse.

Cuando realizaron el primer libro, prácticamente todas las fotografías aéreas se tomaron desde aeronaves tripuladas, como avionetas, helicópteros y autogiros. Para esta nueva producción, los drones se convirtieron en otra herramienta para capturar escenas que requieren mayor flexibilidad, como desfiles y festejos populares.

La experiencia también les permitió elegir mejor cómo abordar cada fotografía, según el lugar, las condiciones y aquello que querían mostrar.

Sin embargo, para Sergio, el principal valor de la fotografía aérea no está únicamente en la tecnología, sino en la posibilidad de observar de otra manera lugares que las personas creen conocer.

Desde arriba, una playa reconocida puede compartir protagonismo con los techos de Liberia, una persona que camina junto a sus caballos o una escena cotidiana que difícilmente aparecería en una imagen turística tradicional.

"Desde el aire nada es irrelevante", explicó el fotógrafo.

Esa perspectiva permite descubrir conexiones entre los paisajes y las comunidades, pero también encontrar imágenes inesperadas que surgen durante los vuelos y terminan convirtiéndose en parte esencial del proyecto.

La intención es que el lector experimente un recorrido visual por la provincia. El subtítulo del libro: "Desde el mar a la cima", resume ese viaje, que comienza en la costa, atraviesa las llanuras, los cultivos, la ganadería, las tradiciones populares y culmina en las zonas montañosas.

Elegir 350 fotografías entre más de 44.000

Detrás de cada página hay un proceso de selección que, según Sergio, también pone a prueba la relación creativa entre los dos hermanos.

De un archivo de más de 44.000 imágenes, únicamente 350 podían formar parte de la publicación. Eso significó dejar por fuera fotografías que ambos consideraban especiales y discutir cuáles representaban mejor la identidad guanacasteca.

Sergio describió esa dinámica como una especie de "tensión creativa", en la que cada hermano defiende sus imágenes favoritas hasta encontrar una selección que funcione como conjunto.

En el proceso también participaron su padre y Félix, diseñador del libro, quienes colaboraron en la revisión y elección de las fotografías.

La decisión no dependía solamente de que una imagen fuera visualmente atractiva. También debían valorar cómo encajaba en la narración y qué aportaba al recorrido por la provincia.

En esa tarea fue importante el aporte de Jaime Gamboa, quien escribió los textos y tiene raíces nicoyanas. Su conocimiento de Guanacaste ayudó a considerar las particularidades de sus distintas zonas y a procurar que el libro no se concentrara únicamente en los lugares más conocidos.

Las fotografías que no encontraron espacio en las páginas no desaparecen del todo. Algunas se comparten en redes sociales o se utilizan para elaborar cuadros, pero muchas permanecen almacenadas en discos duros.

Una imagen que marcó su infancia

Entre los recuerdos que Sergio conserva de Guanacaste hay uno que se relaciona directamente con su vocación como fotógrafo: las arribadas de tortugas marinas.

De niño, llegar a una playa al amanecer y encontrarse con miles de tortugas fue una experiencia que lo impactó y reforzó su interés por la naturaleza. Con el tiempo, esa fascinación se transformó en una motivación para fotografiar y compartir aquello que lo sorprendía.

Por eso, las arribadas vuelven a ocupar un espacio en este nuevo libro. Una de las imágenes muestra una concentración de tortugas lora y, como novedad, incluye un código QR que permite acceder a un video del momento. La publicación incorpora este recurso en otros casos para ampliar la experiencia de quienes recorren sus páginas.

Las playas también ocupan un lugar especial en la memoria de los hermanos. Desde niños, acostumbraban descubrir sitios nuevos y, décadas después, Sergio asegura que todavía le sorprende la cantidad y diversidad de costas que ofrece la provincia.

El libro combina destinos ampliamente reconocidos, como Tamarindo, El Coco y Papagayo, con otros menos conocidos, en un recorrido que abarca desde el norte de Guanacaste hasta diferentes puntos de su litoral.

Volcanes, ballenas y vuelos contra el reloj

Conseguir algunas de las fotografías requirió paciencia, varios intentos y aprovechar las condiciones del momento.

Uno de los mayores retos fue fotografiar el volcán Rincón de la Vieja. En diferentes ocasiones, la nubosidad impidió obtener la imagen que buscaban.

La oportunidad llegó cuando Giancarlo se encontraba en Guanacaste por otros motivos y descubrió que el volcán estaba despejado. Aunque inicialmente no tenía previsto realizar un vuelo, decidió aprovechar las condiciones.

Cuando logró organizar el despegue, una capa de nubes cubría la zona. Aun así, continuó y consiguió atravesarla hasta encontrar el volcán despejado por encima de las nubes.

Sergio recuerda la experiencia como una de esas decisiones que dependen de la determinación del fotógrafo y de las condiciones que se presentan durante el vuelo.

En otras ocasiones, las mejores imágenes aparecieron sin planificación previa. Una de ellas fue la de una ballena nadando junto a su cría en la bahía de Tamarindo.

Los hermanos se encontraron con la escena mientras volaban hacia el norte. La imagen los llevó a modificar sus planes y prolongar el recorrido para aprovechar el encuentro, en una jornada que terminó cerca del anochecer y con poco combustible.

Para Sergio, esos momentos resumen parte del trabajo de la fotografía aérea: hay escenas que se pueden programar con anticipación, como los festejos populares o las arribadas, pero otras aparecen de repente y obligan a reaccionar rápidamente.

Retratar también a quienes habitan Guanacaste

Aunque la naturaleza tiene un papel central, Guanacaste Aérea no pretende limitarse a mostrar playas, volcanes y paisajes espectaculares.

La publicación también incluye iglesias, pueblos, actividades tradicionales, sabaneros y escenas de la vida cotidiana. Para Sergio, esos elementos son indispensables para comprender lo que hace particular a la provincia.

En una misma región conviven bosques secos, ríos, cataratas, playas, cultivos, ganadería, tradiciones populares y espacios dedicados a la investigación y la tecnología. Esa diversidad es, precisamente, uno de los aspectos que los fotógrafos buscan transmitir.

La mirada desde el aire permite poner esos contrastes en una misma perspectiva y mostrar que la identidad de Guanacaste se construye tanto a partir de sus paisajes como de las personas que viven en ellos.

Por esa razón, el libro busca conectar con lectores que conocen la provincia y con quienes todavía no han tenido la oportunidad de visitarla. Los primeros pueden reconocer lugares y descubrir nuevas formas de observarlos, los segundos pueden acercarse a una región que reúne una variedad de escenarios naturales y culturales.

"Es una mezcla muy particular de ingredientes que, al ponerlos todos juntos en la misma olla, genera lo que es Guanacaste, que es una provincia única", expresó Sergio.

Un proyecto que busca ser coherente con la naturaleza

La relación con el entorno también se refleja en la producción del libro. La publicación utiliza papel certificado de fuentes sostenibles, cintas biodegradables y un empaque compostable.

Los hermanos explican que estas decisiones forman parte de una línea de trabajo que han procurado mantener en sus publicaciones. También señalan que su empresa cuenta con la certificación de Empresa B, relacionada con el desempeño social y ambiental.