La Banda municipal de Mora quiere llevar el talento del cantón a todo el país
Lejos del bullicio de la ciudad y en una zona donde las oportunidades para desarrollar proyectos artísticos suelen ser más limitadas, la Banda Cantonal de Mora comienza a abrirse paso con un objetivo que va mucho más allá de la música. La iniciativa busca brindar un espacio de aprendizaje, convivencia y crecimiento para niños y jóvenes del cantón, al tiempo que fortalece la identidad cultural de una comunidad que apuesta por el arte como una herramienta de transformación.
Hace aproximadamente tres meses, cinco jóvenes tuvieron la idea de crear un proyecto que les permitiera desarrollar sus habilidades artísticas y ofrecer esa misma oportunidad a otros habitantes del cantón. Para ello, invitaron al músico Roberto Vargas a asumir la dirección de la banda y dar forma a un sueño que hoy empieza a convertirse en realidad. Tras 17 años fuera de Ciudad Colón, Vargas decidió regresar para apoyar a un grupo de jóvenes que compartía la ilusión de construir un espacio para la cultura.
El proyecto requirió alrededor de un mes y medio de planificación. Durante ese tiempo, los impulsores presentaron la iniciativa ante la Municipalidad de Mora y el Comité Cantonal con el objetivo de obtener respaldo institucional.
Una vez consolidado ese apoyo, iniciaron la convocatoria dirigida a la comunidad. Actualmente, la agrupación cuenta con 125 integrantes, distribuidos entre músicos que interpretan instrumentos como liras, tambores y güiros, así como jóvenes que forman parte del cuerpo de baile y acompañan las presentaciones con coreografías.
Más allá de la música, la banda tiene un propósito social. Sus integrantes buscan ofrecer a niños y jóvenes un espacio seguro donde puedan desarrollar su talento, alejarse de los vicios y encontrar en el arte una alternativa de crecimiento personal, sin importar su edad o condición social.
Sin embargo, sacar adelante un proyecto de esta magnitud en una zona alejada de la Gran Área Metropolitana no ha sido sencillo. Conseguir patrocinadores representa uno de los mayores desafíos, ya que muchas empresas prefieren respaldar iniciativas consolidadas o ubicadas en sectores con mayor visibilidad.
Pese a ello, la agrupación continúa avanzando gracias al trabajo conjunto de los padres de familia, el apoyo de la Municipalidad y la organización de actividades como rifas, bingos y otras iniciativas para recaudar fondos que les permitan adquirir instrumentos para los jóvenes.
Al sector privado le cuesta creer en proyectos que vienen empezando. Nos hemos enfrentado a eso. Hemos encontrado patrocinadores, pero son locales; las empresas de afuera casi no nos ven solo por estar acá. Nosotros tenemos que organizar actividades para los chicos, aseguró Vargas, director general de la banda.
La agrupación también cuenta con el respaldo de músicos con mayor experiencia, quienes orientan a los integrantes que apenas comienzan su formación. Esto ha permitido fortalecer cada sección y mejorar el desempeño colectivo durante los ensayos.
No obstante, uno de los principales retos sigue siendo la falta de un espacio propio. Actualmente, la banda depende de las instalaciones que la Municipalidad pueda facilitarle para ensayar, por lo que uno de sus mayores anhelos es contar con una sede permanente donde puedan desarrollar sus actividades con mayor estabilidad.
Quienes forman parte del proyecto coinciden en que la banda se ha convertido en mucho más que un grupo musical. Para muchos, representa un espacio seguro donde no solo pueden crecer como artistas, sino también fortalecer valores, construir amistades y desarrollarse a nivel personal.
A futuro, Vargas espera que la Banda Cantonal de Mora logre consolidarse como una referencia cultural en el cantón y que, con el tiempo, pueda transformarse en una escuela de música abierta para todas aquellas personas que deseen aprender desde cero y acercarse al mundo del arte.
Queremos tener una presencia permanente en la comunidad. Que la banda no sea un proyecto de unos pocos meses, sino que se convierta en un referente y deje un legado para las futuras generaciones, concluyó el director.




