Hábitos de consumo de los ticos cambiaron drásticamente, ahora somos más austeros
Los hábitos de consumo de los costarricenses cambiaron drásticamente: ahora son más austeros.
Así lo reveló el estudio Perfil del Consumidor Costarricense 2026, realizado por la firma Unimer.
Según la investigación, los ticos aprendieron a auditar sus compras. No es que quieran lo más barato; quieren estar seguros de que lo que reciben vale lo que pagan.
Tras casi 4.000 entrevistas realizadas entre enero y marzo de 2026, el estudio retrata a un consumidor que rompió las estructuras con las que las marcas lo tenían clasificado.
Hoy, 7 de cada 10 costarricenses comparan, se restringen o sienten que deben justificar cada compra que realizan.
El hallazgo más revelador del estudio no es que el consumidor gaste menos, sino por qué lo hace: para una porción creciente de la población, recortar gastos ya no se vive como un sacrificio, sino como una forma de actuar inteligentemente. Quien no compara, hoy se siente imprudente.
Una compra que pesa
El contexto que explica este cambio es claro. El 72 % de los hogares vio aumentar su gasto en los últimos seis meses, y el 85 % lo atribuye al alza en los precios de productos y servicios.
"Comprar dejó de generar alegría automática: se convirtió en una decisión emocionalmente pesada, atravesada por una pregunta silenciosa antes de cada gasto: '¿esto va a valer lo que pagué?'", señala el estudio.
"No estamos ante alguien que gasta menos porque no puede. Estamos ante alguien que gasta menos porque decidió que así se hacen las cosas. No es un miedo temporal: es una nueva forma de relacionarse con el mercado".
Comparar
El estudio describe a un consumidor que vive en una dualidad permanente: una mente hiperracional que compara cada colón y un corazón que necesita recompensas emocionales para sostenerse ante el estrés económico.
Esa tensión hace que sus decisiones parezcan contradictorias, pero responden a una lógica que la mayoría de las marcas todavía no está comprendiendo.
Para las marcas, la implicación es directa: el mensaje aspiracional sin un argumento de valor ya no convence. Hoy el precio necesita una justificación, la calidad necesita una prueba y la atención al cliente dejó de ser un soporte para convertirse en parte del producto.
Cifras
- Consumidores que comparan, restringen o justifican cada compra: 71 %.
- Hogares cuyo gasto aumentó en los últimos seis meses: 72 %.
- Personas que atribuyen ese aumento al alza de precios: 85 %.
