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Búnker de “Los Maruja” en Cartago tenía narcoaltar con ofrendas de dinero y balas de fusiles de asalto

Por Carlos Castro | 14 de Abr. 2026 | 9:24 am

Imagen del altar encontrado en los allanamientos. En la fotografía hay una imagen de Jesús Malverde, conocido como el santo de los narcos en México. CRH

Al estilo de los criminales mexicanos, uno de los búnkeres allanados este martes en Los Diques de Cartago contaba con un narcoaltar en el salón principal, donde le tenían como ofrenda dinero y balas de fusiles de asalto.

La Policía de Control de Drogas (PCD) intervino 5 puntos de venta de "Los Maruja" en La Lima y Taras, donde se ubicó gran cantidad de droga lista para la venta al menudeo, armas de fuego y dinero en efectivo.

El principal búnker de la agrupación ubicado en el Dique La Mora, tenía el altar de Jesús Malverde, conocido como el Narcosanto.

Jesús Malverde es una figura legendaria del estado de Sinaloa, México, a quien muchos consideran una especie de "santo popular" o protector de los pobres.

Según la tradición, habría sido un criminal a finales del siglo XIX o inicios del XX que robaba a los ricos para ayudar a los más necesitados, algo que le ganó el apodo de "el ángel de los pobres".

Aunque no es reconocido por la Iglesia católica, su imagen se ha extendido ampliamente y cuenta con capillas, altares y devotos que le atribuyen milagros, especialmente en el norte de México.

Con el paso del tiempo, su figura fue adoptada por sectores vinculados al narcotráfico, particularmente en Sinaloa, donde su culto creció en paralelo con el auge de los carteles.

Para muchos narcotraficantes, Malverde representa protección, suerte y éxito en actividades ilícitas, por lo que le rezan antes de operaciones o en momentos de peligro.

El altar estaba en una casa de 3 pisos, la cual contaba con un sótano con jacuzzi y otras amenidades, la cual era una habitación de ocio.

En esa casa también se encontró compartimentos estilo fosas, donde en apariencia ocultaban paquetes de droga.

También a lo interno de los aposentos se ubicaron paredes, calificadas por la policía como extrañas o poco comunes, pues dividen el sitio de manera incómoda, como si fuera un laberinto.

La vivienda estaba ocupar por una familia a la hora de los allanamientos, pero en las afueras había 3 sujetos conocidos como campanas que estaban a cargo de la vigilancia.

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