Falta de recursos amenaza monitoreo de sismos y volcanes: “No tendremos ojos ni oídos”

Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:
- Ovsicori advirtió que Costa Rica podría perder capacidad para anticipar sismos y erupciones si las redes de monitoreo continúan sin financiamiento permanente.
- El sistema opera desde 2023 con recursos girados posteriormente a la pandemia, mientras el mantenimiento y reemplazo de equipos depende de fondos cada vez más limitados.
- Las instituciones impulsan un proyecto de ley para financiar las redes científicas mediante un impuesto del 0,6% a ciertos seguros.
Costa Rica podría perder capacidad para anticipar terremotos, monitorear volcanes y emitir alertas tempranas si continúa el deterioro de las redes científicas de vigilancia sísmica y volcánica por la falta de recursos económicos, advierten desde el Ovsicori.
El director del Observatorio, Esteban Chávez, asegura que el país enfrenta un debilitamiento gradual de su sistema de vigilancia sísmica y volcánica debido a la falta de financiamiento permanente desde 2023.
"Vamos a perder cobertura instrumental en Costa Rica. No vamos a tener ojos ni oídos en el campo", afirmó Chávez.
Las redes nacionales de monitoreo se financiaban con recursos provenientes del Fondo Nacional de Emergencias, alimentado con superávits de instituciones públicas. Sin embargo, a partir de cambios introducidos en la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, esos recursos fueron trasladados al Ministerio de Hacienda y dejaron de financiar las redes científicas.
Actualmente, el Ovsicori, así como la Red Sismológica Nacional, el Laboratorio de Ingeniería Sísmica de la Universidad de Costa Rica (UCR) y el Instituto Meteorológico Nacional (IMN) operan con recursos que no fueron girados durante la pandemia y que se desembolsaron posteriormente, aunque esos fondos se encuentran cada vez más cerca de agotarse.
Esto ha obligado a priorizar únicamente el mantenimiento básico de los equipos existentes, dejando de lado la compra de nuevas estaciones o la expansión de cobertura.
Chávez detalló que los salarios del personal científico y técnico no dependen de esos recursos, ya que se financian mediante el Fondo Especial para la Educación Superior (FEES).
Detección vital en un país sísmico
El sistema permite detectar más de mil sismos al mes, monitorear volcanes activos y alimentar las alertas tempranas que reciben miles de personas segundos antes de una sacudida fuerte.
Sin embargo, toda esa capacidad depende de más de 300 equipos instalados en distintas zonas del país, cuya operación requiere mantenimiento constante, reemplazo de piezas y renovación tecnológica.
Cada estación puede costar alrededor de $25 mil, sin incluir baterías, paneles solares, cableado ni mantenimiento técnico. El costo operativo anual de la red ronda los ₡600 millones.
Chávez explicó que el principal riesgo no es un colapso inmediato del sistema, sino un deterioro progresivo conforme fallen equipos que ya no podrían ser reemplazados por falta de recursos.
"El sistema de alerta temprana depende exclusivamente de las estaciones sismológicas que están en el campo. Si las estaciones comienzan a fallar, no vamos a tener financiamiento para reemplazarlas y el sistema va a empezar a perder resolución", advirtió el director.
Menor capacidad para detectar y responder
El director del Ovsicori explicó que una eventual reducción de estaciones afectaría directamente la capacidad del país para detectar actividad sísmica en tiempo real y responder ante emergencias naturales.
Esto implicaría menos precisión para localizar sismos, menor cobertura científica y más limitaciones para anticipar procesos volcánicos o tectónicos.
"Las redes de monitoreo son la primera línea de seguridad nacional ante terremotos, erupciones y fenómenos naturales", dijo Chavez.
Las estaciones también permiten instalar redes temporales luego de terremotos importantes para estudiar fallas activas, monitorear réplicas y analizar posibles riesgos.
Además, la información generada por el Ovsicori es utilizada por instituciones como la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) y otras entidades encargadas de tomar decisiones durante emergencias.
"Imagínese el escenario donde no tenemos estaciones en el volcán Poás y ocurre una erupción con el parque lleno de turistas. Eso es retroceder 50 años", señaló.
El científico también explicó que actualmente existen regiones donde todavía falta fortalecer la cobertura de monitoreo, como sectores del Caribe norte, San Carlos y la frontera sur con Panamá.
Sin embargo, la situación financiera ha obligado a suspender planes de expansión y concentrar los recursos únicamente en mantener funcionando la red existente.
Proyecto busca financiamiento permanente
Ante este escenario, las redes científicas impulsan un proyecto de ley que busca crear una fuente permanente de financiamiento para el sistema nacional de monitoreo.
La iniciativa propone aplicar un impuesto del 0,6% sobre primas de seguros de vida, incendios y líneas afines. Con ello se estima recaudar alrededor de ₡2 mil millones al año para mantenimiento, compra de equipos, modernización y expansión de las redes científicas.
El proyecto ya fue dictaminado en comisión legislativa durante el periodo anterior y aún requiere apoyo político para avanzar en la Asamblea Legislativa. Por ello, ya iniciaron acercamientos con diputados del nuevo periodo para reactivar la discusión.