(Fotos) OIJ encontró cámaras ocultas hasta en el baño de la casa de Junieysis Merlo
Sospechoso llegó a confesar que la espiaba
Los agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), a cargo de allanar la vivienda donde residía la joven Junieysis Merlo Espinoza, asesinada y enterrada en una fosa, localizaron cuatro cámaras espía dentro de la casa ubicada en el condominio Los Pericos, en Santa Ana, donde habitaba junto a sus dos hijas.
Uno de los dispositivos detectados fue una minicámara espía WiFi diseñada para vigilancia discreta en interiores, capaz de pasar desapercibida por su tamaño compacto y su capacidad de conectarse a redes inalámbricas para monitoreo remoto desde dispositivos móviles.
El aparato es de tamaño muy reducido y, aun así, graba en alta definición, lo que le permite capturar detalles con claridad. Incluso, este tipo de modelos incorpora luces LED infrarrojas invisibles, que permiten grabar en condiciones de total oscuridad sin delatar su presencia.
Los aparatos de este tipo envían alertas y notificaciones automáticas al teléfono celular cuando detectan actividad en su campo de visión, y suelen ocultarse fácilmente en estanterías, plantas o esquinas de habitaciones.
El primer dispositivo de este tipo fue ubicado en la planta baja, oculto entre el gypsum en una esquina del cielo raso, sin ser visible a simple vista. Los agentes pudieron extraerlo, desconectarlo y decomisarlo.
En el baño de la habitación de la planta baja, el mismo agente judicial encontró la segunda cámara espía, colocada en el orificio del plafón, el elemento que sostiene la iluminación de ese espacio.
Ambos dispositivos estaban conectados mediante un cable a un adaptador de corriente, lo que les permitía estar activos las 24 horas y mantener vigilancia permanente sobre la joven, incluso en la intimidad del sanitario.
Otra de las cámaras estaba escondida también en el cielo raso, pero en la sala de la casa. Todos los dispositivos tenían una tarjeta de memoria en su interior.
El informe policial incluido en el expediente del caso no detalla el lugar exacto donde apareció la cuarta cámara; sin embargo, la fotografía permite observar que también fue colocada en el cielo raso, en medio del gypsum.
Sospechoso la espiaba
Algunos de los testigos entrevistados por la policía coincidieron en que Gustavo Adolfo Ramírez Calvo, expareja y sospechoso del femicidio, mantuvo prácticas de espionaje en contra de la joven tras la separación, meses atrás.
Las dos hermanas de Junieysis indicaron a los investigadores que el sujeto posiblemente tenía un teléfono y otro dispositivo para escuchar todo lo que ella hablaba, ya que siempre parecía conocer sus conversaciones.
Una de las hermanas, quien reside en España, incluso brindó más detalles sobre ese control tecnológico mediante dispositivos de grabación y vigilancia. Señaló que, en diciembre anterior, Junieysis encontró un teléfono celular en su cuarto con grabaciones de conversaciones que había sostenido. Cuando la desaparecida confrontó a Gustavo, él le dijo que tenía ocho teléfonos grabándola.
Aunque el informe policial no concluye explícitamente quién fue el responsable de la colocación de las cámaras espía ni para qué se utilizaron, todo apunta a que Ramírez estaría detrás de la situación, dados los antecedentes y el hecho de que el propietario de la vivienda es él.
Durante el allanamiento, las autoridades también encontraron pertenencias personales de la joven, como tarjetas bancarias y documentos de identificación nicaragüenses, además de su teléfono celular y tres computadoras que están siendo analizadas a profundidad.
El caso de femicidio se centra en la desaparición de Junieysis Adely Merlo Espinoza, reportada el 2 de abril de 2026. La investigación se inició tras la denuncia de su primo, quien fue contactado por el hermano de la víctima en Nicaragua.
La última vez que se tuvo contacto con Junieysis fue el 31 de marzo de 2026, a través de una videollamada con un allegado, entre las 6:35 a. m. y las 6:50 a. m.
Gustavo Adolfo Ramírez Calvo, expareja de Junieysis y padre de sus dos hijas, es el principal sospechoso. Su versión de los hechos —que Junieysis se fue a la playa con amigos y que él la dejó en Santa Ana— fue desmentida por las cámaras de seguridad y la cronología de los eventos.
Se determinó que Gustavo solicitó a un operador de maquinaria, Gustavo Chavarría, que ampliara un hueco en un lote de su propiedad el 31 de marzo y, posteriormente, de forma inusual, pidió que lo tapara.
El cuerpo de Junieysis fue encontrado en ese sitio el 9 de abril de 2026, con signos de asfixia.





