Fumar y vapear quintuplica riesgo de infarto antes de los 40 años

Las personas menores de 40 años que fuman tienen cinco veces más probabilidades de sufrir un infarto que quienes no lo hacen. En este contexto, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) desarrollará durante mayo una campaña de comunicación para prevenir el fumado y el vapeo.
El caso de David López Guardado evidencia el impacto del consumo de tabaco a temprana edad. A sus 38 años sufrió un infarto asociado al fumado, tras más de dos décadas de consumo.
Empezó a fumar a los 12 años y, con el tiempo, incorporó el cigarro a su rutina diaria. A los 34 años intentó dejarlo mediante el vapeo, pero terminó utilizando ambos, lo que incrementó su consumo. Posteriormente abandonó el vapeo, pero continuó fumando.
Su dependencia era constante. Al regresar del trabajo, podía fumar más de 12 cigarrillos en 30 minutos mientras tomaba café. También enfrentaba episodios de ansiedad que intentaba calmar con el cigarro. Llegó a consumir más de una cajetilla y media al día.
Con el paso del tiempo comenzó a sentir fatiga intensa. Caminaba unos tres kilómetros diarios hacia su trabajo, pero empezó a agotarse. El malestar desaparecía tras unos minutos, por lo que no le dio importancia.
Un día, mientras fumaba, la fatiga no cedió. Se acostó, pero continuó. Al día siguiente acudió al hospital. Pensó que se trataba de un cáncer de pulmón por el dolor en el pecho. Tras varios exámenes, incluido un electrocardiograma, los médicos confirmaron que había sufrido un infarto.
Fue sometido a un cateterismo de emergencia. Durante el procedimiento, el médico le advirtió que tenía las arterias obstruidas por el cigarro y le insistió en que no volviera a fumar. Un año y medio después, se mantiene sin consumo de tabaco.
El infarto marcó un cambio en su vida. Describe como difícil dejar el cigarro debido a su fuerte dependencia a la nicotina. Tras el alta, fue referido a una clínica de cesación de tabaco y a rehabilitación cardiaca, donde adoptó hábitos más saludables.
"Al principio, el no fumar era una sensación terriblemente dolorosa. Sentía que había perdido como un miembro del cuerpo. La adicción es algo muy pesado, pero después empecé a notar efectos positivos en el cuerpo", relató.
Impacto de la nicotina
La doctora Melissa Rodríguez cardióloga del hospital San Vicente de Paúl, explicó que la nicotina, el monóxido de carbono y otras sustancias tóxicas dañan la capa interna de las arterias y generan inflamación.
Esta condición favorece la formación de placas ateroescleróticas, compuestas por grasas, células inflamatorias y calcio. Estas placas pueden romperse y provocar la formación de coágulos que bloquean el flujo sanguíneo al corazón, lo que desencadena un infarto.
La especialista advirtió que el fumado acelera el envejecimiento de las arterias y adelanta este proceso incluso en personas jóvenes. Además, señaló que en adultos jóvenes el daño puede ser mayor porque no han desarrollado circulación colateral suficiente.
Sobre el vapeo, fue enfática en que no es una alternativa segura. Indicó que los líquidos contienen sustancias proinflamatorias que afectan pulmones y corazón.
"Para mí como especialista en cardiología, fumar y vapear es lo mismo", concluyó.