Ganaderos venden sus animales para afrontar El Niño
La quebrada donde bebían las reses de José Angulo se secó. Ahora, este ganadero de Carrillo, Guanacaste, debe trasladar sus animales entre 2 y 2,5 kilómetros hasta el río de la comunidad para que puedan tomar agua. Las reses más viejas no soportan el recorrido, por lo que tuvo que venderlas en subasta y conservar únicamente los ejemplares jóvenes.
Como Angulo, otros productores ganaderos han tenido que vender parte de sus animales ante la falta de agua y alimento que provoca El Niño. La medida les permite reducir la cantidad de reses en sus fincas y evitar que mueran por las condiciones climáticas.
El problema no afecta a todas las regiones de la misma manera. Mientras en Guanacaste los finqueros temen que la escasez de agua empeore durante el verano, en Sarapiquí las inundaciones han deteriorado los pastos y limitado el acceso del ganado al alimento.
El aumento en la llegada de animales a las subastas también presiona los precios. Algunos productores deben aceptar montos inferiores a los habituales para vender sus reses y reducir las pérdidas.
En Guanacaste, el agua es la mayor preocupación
Las capacitaciones de la Corporación Ganadera (Corfoga) le permitieron a Angulo prepararse para las condiciones climáticas con medidas como la creación de un banco forrajero para asegurar el alimento. Sin embargo, esa previsión no resolvió su principal problema: la falta de agua.
El ganadero explicó que no puede mantener la misma cantidad de animales durante un verano intenso. Además de vender las reses más viejas, planificó la reproducción de las vacas para evitar que tengan crías durante meses críticos, como febrero y marzo.
Luis Arrieta, ganadero de Santa Cruz, Guanacaste, también busca cómo mantener su actividad ante la escasez de agua. Aseguró que El Niño de este año ha sido uno de los fenómenos más extremos que ha enfrentado.
"Las lluvias nos están dando vida", es la forma en que describe el alivio que han representado las precipitaciones de las últimas semanas. Según Arrieta, sin esas lluvias la actividad ganadera no habría logrado mantenerse.
Sin embargo, su preocupación aumenta porque a Guanacaste le queda cerca de un mes de temporada lluviosa y las precipitaciones siguen siendo escasas. En su finca utiliza agua de pozo, pues las fuentes superficiales ya se secaron.
Para reducir los efectos de la crisis, vende el ganado menos productivo y conserva los animales más rentables. También contó que algunas subastas han tenido que abrir más temprano debido a las largas filas de productores.
El calor representa otro riesgo. Arrieta alertó sobre la pérdida de embriones en muchas vacas, una situación que podría afectar la fertilidad del ganado durante los próximos meses.
Luis Diego Obando, director ejecutivo de Corfoga, explicó que el país enfrenta una severa escasez de agua en el Pacífico, pese a algunas lluvias esporádicas que han mantenido verde el pasto. Sin embargo, las quebradas permanecen secas y generan preocupación por el abastecimiento durante el verano.
De manera preliminar, Corfoga detectó un aumento del 5% en la llegada de animales a las subastas de Guanacaste, la Zona Norte y el Pacífico Sur, en comparación con el año anterior.
Para ayudar a los productores a enfrentar la escasez de alimento, cámaras y federaciones ganaderas producen pacas de heno al costo. La medida busca facilitar el acceso al forraje y evitar aumentos indiscriminados en los precios.
En Sarapiquí, el exceso de agua destruyó el pasto
Luisa Delgado, productora de Sarapiquí, enfrenta el problema contrario al de los ganaderos guanacastecos. En su zona, las lluvias y las inundaciones se han prolongado por más de tres meses y han deteriorado las condiciones de las fincas.
Aunque tomó previsiones, Delgado se quedó sin alimento para sus animales. El exceso de agua pudrió el pasto y el terreno fangoso impide que el ganado se alimente en algunas áreas, pues existe el riesgo de que las reses queden atrapadas.
La situación la obligó a vender la mayoría de sus animales y conservar únicamente 14. Actualmente, solo puede darles una ración de alimento al día porque no dispone de más comida.
Delgado se dedicaba a la actividad lechera, pero suspendió por completo la producción durante los últimos meses.
Las inundaciones en Sarapiquí y Guápiles también han obligado a otros productores a trasladar sus reses y buscar alternativas para alimentarlas.
Pese a las dificultades que enfrentan los productores en distintas regiones, Corfoga indicó que los indicadores nacionales de ordeño, exportaciones y abastecimiento de carne y leche en los supermercados se mantienen estables.


