Hospital de Pérez Zeledón rechaza denuncia de deshumanización y respalda a sus funcionarios

El Hospital Fernando Escalante Pradilla rechazó las denuncias de deshumanización de un paciente con cáncer terminal que aseguró haber sufrido comentarios ofensivos, falta de atención y trato indigno durante varias hospitalizaciones en ese centro médico.
José Miguel Vásquez Porras, de 35 años, relató públicamente una serie de episodios que, según afirma, marcaron su proceso de enfermedad. Sin embargo, el hospital aseguró que revisó la información disponible y no encontró elementos que permitan corroborar las denuncias.
La respuesta del hospital llega después de que la familia de Vásquez difundiera un video en redes sociales. El paciente relató las situaciones que asegura vivió mientras enfrentaba un sarcoma sinovial de tejidos blandos. La enfermedad le provocó múltiples cirugías, tratamientos agresivos y metástasis en los pulmones.
Entre los hechos denunciados, José Miguel afirmó que tuvo que soportar comentarios de funcionarios sobre el olor que desprendía una herida provocada por la necrosis del tumor.
"Tenía que aguantarme comentarios de enfermeras y doctoras diciendo que qué asco eso que olía, que qué peste era lo que estaba sucediendo, que qué era lo que había muerto en el lugar", relató.
También aseguró que lo trasladaron a una habitación de aislamiento donde en ocasiones la comida permanecía durante horas fuera del cuarto, pese a sus limitaciones físicas.
Según contó, muchas veces debía esperar la llegada de algún familiar para poder recoger los alimentos y calentarlos.
Durante esa misma hospitalización, afirmó que algunos de sus dolores y necesidades médicas se minimizaron, aun cuando utilizaba morfina y otros medicamentos paliativos debido al avance de la enfermedad.
En una ocasión, recordó haber esperado durante horas por un tratamiento necesario para contrarrestar los efectos secundarios de los medicamentos que recibía.
"Yo sentía que mi estómago se iba a reventar", relató.
El paciente afirmó que la acumulación de esas experiencias lo hizo sentirse completamente abandonado.
"Sinceramente así me sentí yo, como una basura, en ese hospital", expresó.
¿Qué dice la directora del hospital?
Pese a la gravedad de los señalamientos, la directora médica del hospital, Joicy Solís, indicó que el centro realizó una revisión de los antecedentes del caso y defendió la actuación del personal.
Según la funcionaria, José Miguel recibió atención médica en distintas oportunidades, fue valorado por los especialistas correspondientes, se le practicaron los estudios requeridos y se gestionaron referencias a otros centros cuando fue necesario.
Solís respaldó el trabajo de sus funcionarios y aseguró que actuaron conforme a los protocolos y criterios técnicos establecidos.
Además, señaló que únicamente iniciaría procedimientos administrativos si se logra determinar quiénes participaron, cuándo ocurrieron los hechos, dónde sucedieron y de qué manera se produjeron.
Es decir, pese a que el paciente relató episodios específicos que asegura ocurrieron durante sus hospitalizaciones, el centro médico afirmó que no cuenta con elementos para confirmar las denuncias.
Mientras tanto, el hospital dice que continuará con las indagaciones respectivas y reforzará acciones de sensibilización.
Contraste
Las declaraciones del hospital contrastan con el relato del paciente, quien asegura que los episodios denunciados ocurrieron durante años de atención médica y en medio de una lucha constante contra una enfermedad agresiva.
José Miguel relató que inicialmente acudió al hospital por una molestia en la ingle. Sin embargo, tiempo después, durante una cirugía, recibió la noticia de que en realidad padecía un cáncer avanzado.
También recordó que en una consulta una doctora continuó examinándolo pese a que le manifestó que el dolor era insoportable. Según afirmó, cuando pidió que se detuviera, la profesional le respondió que ese era "el problema de los hombres de hoy en día".
Con el avance de la enfermedad perdió parte del músculo de una pierna, enfrentó tratamientos de quimioterapia y radioterapia y tuvo que recurrir a la Sala Constitucional para obtener el medicamento paliativo Pazopanib, que según denunció inicialmente le fue negado.
Finalmente decidió abandonar el hospital de forma voluntaria y buscar atención en el Hospital México.
Allí, aseguró, encontró un trato completamente diferente.
"No es justo que tras de que uno se está desintegrando poco a poco, sabiendo uno que tiene que dejar atrás familia, hijos, esposa, madre y hermanos, todavía hayan personas que lo traten mal. Un perro tiene mejor trato que uno", manifestó.