Sancionan a fiscal que amenazó a investigado: “le voy a pegar un pichazo a ese mae”

27 de Sep. 2026 | 4:11 am
Imagen ilustrativa de los Tribunales de Justicia.

Imagen ilustrativa de los Tribunales de Justicia.

El Tribunal de la Inspección Judicial sancionó a un fiscal que amenazó con golpear a un imputado dentro de una sala de juicio. El acusado preguntó quién asumiría su defensa, lo que molestó al funcionario judicial. El fiscal golpeó el escritorio y manifestó: "Le voy a pegar un pichazo a ese mae; si lo tengo que reventar, lo reviento", mientras hacía gestos con las manos para simular golpes.

El Tribunal calificó la conducta como una falta grave y sancionó al funcionario con un día de suspensión sin goce de salario.

El episodio ocurrió el 22 de noviembre de 2024, aproximadamente a las 10:00 a.m., en la sala de juicios número 1 de los Tribunales del Segundo Circuito Judicial de Limón.

La defensora pública presentó la denuncia y también solicitó investigar varias situaciones ocurridas entre noviembre de 2024 y febrero de 2025. Según ella, los hechos reflejaban faltas de respeto, amenazas, comportamientos irregulares e incluso un posible abandono de funciones por parte del fiscal.

El funcionario rechazó los señalamientos, negó haber pronunciado las amenazas y argumentó que las acusaciones respondían a un supuesto "complot" en su contra.

La amenaza contra el imputado

El principal hecho ocurrió cuando un imputado por hurto llegó a una audiencia y preguntó quién sería su abogado, pues aseguró que todavía no había conversado con ninguna persona de la Defensa Pública.

La defensora explicó que ingresó inicialmente a la sala, pero salió durante unos dos minutos porque un usuario de una audiencia anterior la llamó. Cuando regresó, encontró al imputado sentado, al juez en el estrado y al fiscal caminando hacia la salida.

Según su declaración, cuando ambos estaban aproximadamente a un metro de distancia, el fiscal expresó la amenaza. El juez le explicó que el acusado había preguntado quién asumiría su defensa porque aún no había conversado con nadie.

Tanto la defensora como el imputado declararon contra el fiscal durante el proceso disciplinario. Por su parte, el funcionario se limitó principalmente a negar el episodio.

Los relatos presentaron una pequeña diferencia sobre la persona a la que iban dirigidas las palabras. La defensora entendió que el fiscal hablaba con ella sobre el imputado, mientras que este último percibió que la amenaza se dirigía directamente contra él.

Sin embargo, el Tribunal concluyó que esa diferencia no afectaba el aspecto central del caso: ambos escucharon al fiscal decir que golpearía y "reventaría" al acusado.

La Inspección Judicial consideró legítima la preocupación del imputado por desconocer quién asumiría su defensa y señaló que su consulta no fue excesiva ni irrespetuosa. Además, determinó que la negativa del fiscal no bastaba para desvirtuar los testimonios coincidentes.

¿Por qué consideraron grave la conducta?

El Tribunal recalcó que quienes trabajan en el Poder Judicial deben comportarse respetuosamente con sus compañeros y con las personas usuarias, así como contribuir a mantener un ambiente laboral libre de violencia.

También consideró especialmente reprochable que las expresiones provinieran de un representante del Ministerio Público, institución encargada de la persecución penal.

A criterio del Tribunal, amenazar con "pichasear" y "reventar" a un imputado, golpear el mobiliario y realizar gestos amenazantes contradice la mesura, imparcialidad, prudencia y respeto que exige el cargo.

La Inspección concluyó que el fiscal actuó de manera irrespetuosa e injustificada y transgredió los valores de corrección y decoro que deben prevalecer durante un proceso judicial.

Otra supuesta amenaza de "darle un pichazo"

Un sexto señalamiento se relacionaba con un juicio por robo agravado programado para el 17 de enero de 2025.

La defensora sostuvo que el fiscal había propuesto un procedimiento abreviado al imputado. El hombre pidió tiempo para analizar la propuesta y salió al pasillo para conversar con su padre. Según la funcionaria, la conversación podía observarse desde la sala debido al vidrio que comunicaba ambos espacios.

La defensora aseguró que, en ese momento, observó molesto al fiscal. De acuerdo con su declaración, el funcionario se acercó y le manifestó aproximadamente tres veces que, si el imputado se acercaba a la víctima, "le doy un pichazo".

Sin embargo, la Inspección Judicial no encontró pruebas suficientes para acreditar este episodio. Por esa razón, resolvió la duda a favor del fiscal investigado.

Cinco señalamientos quedaron sin pruebas suficientes

El Tribunal concluyó que los otros cinco señalamientos no alcanzaron el nivel probatorio necesario para imponer una sanción.

En algunos casos existían versiones contradictorias, mientras que en otros los testigos no presenciaron directamente los acontecimientos. Tampoco fue posible demostrar, en el señalamiento relacionado con un televisor, que el fiscal hubiera abandonado sus funciones.

La Inspección aplicó el principio denominado in dubio pro servidor, contemplado en la Ley Orgánica del Poder Judicial. En términos sencillos, este establece que, si después de valorar las pruebas persiste una duda sobre si una persona funcionaria cometió una falta, el Tribunal debe resolverla a su favor.

Una falta grave y un día sin salario

El Tribunal también tomó en cuenta que el funcionario acumulaba más de 19 años de servicio, por lo que conocía las obligaciones de respeto y consideración asociadas con su cargo.

La sentencia señala que, al momento del informe, el fiscal registraba cinco sanciones disciplinarias anteriores: una advertencia de 2003, amonestaciones escritas de 2009 y 2018, y dos suspensiones sin goce de salario, aplicadas en 2004 y 2013.

Tras analizar la proporcionalidad de la medida, el Tribunal le impuso un día de suspensión del cargo sin goce de salario.

Según la resolución, una sanción mayor no resultaba necesaria, pues la medida buscaba que el funcionario reflexionara sobre su comportamiento y evitara repetirlo.