Liderado por científicos de Ovsicori

Terremoto de Nicoya catapulta novedoso estudio que encamina predicción de temblores

Pablo Rojas [email protected] Agosto 7, 2020  7:18 am

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  • Doctor en sismología explicó que hallazgos representan una nueva ruta para la investigación sísmica
  • Análisis establece recuperación de capacidad para nuevos sismos en zonas de terremoto

(CRHoy.com). Un exhaustivo estudio elaborado por investigadores del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) agrega elementos que fortalecen el conocimiento de fallas sísmicas y la futura predicción de terremotos.

El análisis, encabezado por el doctor en sismología Esteban Chaves, fue publicado este miércoles 5 de agosto en la revista Science y detalla el complejo proceso de debilitamiento y curación que sufre una falla durante el ciclo sísmico.

Este estudio se enfocó en la zona sismogénica donde se produjo el terremoto de Nicoya el 5 de setiembre de 2012, el cual tuvo magnitud 6.7 grados. No obstante, la observación se extendió y se aplicó a otras zonas de subducción y regímenes tectónicos.

Chaves explicó en entrevista con CRHoy.com que “los resultados obtenidos en esta publicación confirman, por primera vez en el mundo, y extienden, lo que hasta la fecha se había visto únicamente en los experimentos de laboratorio y de modelado numérico, pero nunca en la naturaleza”.

La parte teórica de la sismología sostenía que las fallas se debilitaban y se curaban después de la ocurrencia de un gran terremoto y daban las ecuaciones y modelos teóricos que explicaban ese debilitamiento de la zona de falla.

Luego, vino la parte experimental: sismólogos en el laboratorio, tomando materiales y deslizándolos unos contra otros para comparar las observaciones con la parte teórica. Estos últimos encuentran que la parte experimental coincide con la parte teórica. Es decir, que los sismos que se generan en el laboratorio muestran lo que los modelos teóricos enseñaban.

Posterior a eso, estaban los encargados del modelado numérico (en computadoras), quienes pusieron en sus modelos los datos observados en el laboratorio y reprodujeron numéricamente los resultados. No obstante, hacía falta la parte observacional (lo que ocurre en la naturaleza).

“Teníamos mucho tiempo de no poder confirmar esas observaciones. No había un registro o una publicación que nos confirmaba las observaciones de la parte de laboratorio con la parte teórica. Hacía falta esa cuarta pieza en el rompecabezas. Ayer (martes 5 de agosto) esa cuarta pieza apareció. Unificamos la teoría y la observación que dice que las fallas se debilitan y toman cierto tiempo para que se curen de acuerdo a los modelos esperados y teóricos”, citó Chaves.

¿Qué significa el debilitamiento de una falla? Consiste en que cuando ocurre un terremoto se generan rupturas y fracturamientos (grietas y colapsos) del material. Es decir, se debilita la zona de falla y las fallas cercanas a la zona de ruptura de un gran terremoto.

“Ese debilitamiento genera más sismicidad. Se activan fallas cercanas. Es mucho más fácil romper fallas cercanas, porque se necesita que se acumule menos energía en el tiempo para que se rompan.

“Encontramos que en la Península de Nicoya la falla se debilitó inmediatamente después del terremoto, también por otras características propias de la zona que ya veníamos investigando. Inmediatamente después del terremoto, la ruptura genera el debilitamiento de la zona de falla y entonces vemos que esa zona de contacto no es perfectamente homogénea. No es una superficie lisa perfectamente acoplada. Tiene rugosidades, zonas que se tocan entre sí, donde hay espacio libre y eso se conoce como heterogeneidad geométrica”, detalló el sismólogo.

Debilitamiento y cura

Chaves explicó que cuando una falla se debilita las zonas de contacto dentro de la falla cambian y se tornan más débiles. Al volverse más débiles, almacenan menos  energía y, por consiguiente, hay menos chance de que ocurra un temblor.

“Cuando la falla se empieza a curar es cuando esas zonas de contacto se hacen más fuertes y empiezan a incrementar su área. Esa es la curación: el incremento de la zona de contacto y la fuerza en que interactúan esas 2 regiones. Cuanto más fuerte se hagan, mayor energía puede acumular y tienen mayor potencial de generar un sismo grande. Eso es lo que estamos viendo. Eso no se veía en la naturaleza. Esa parte microscópica que no veníamos, lo vimos aquí en la península de Nicoya”, acotó el investigador, quien aseguró que un factor determinante fueron los equipos sísmicos de Ovsicori asentados directamente sobre la zona de falla del terremoto.

¿Cuál es el beneficio de esto? Chaves explicó que, en el caso de Nicoya, un año después hubo zonas de la falla que estaban listas –de nuevo- para romper como terremotos.

“Ya la placa está curada en ciertas partes. Para nosotros, como ciudadanos, la implicación es que si podemos monitorear durante el ciclo sísmico cómo se comporta una falla, cuál es la capacidad de carga que tiene una falla de soportar esa deformación impuesta por el proceso de subducción y cuánto dura ese proceso, podríamos hacer un mejor análisis del potencial sísmico y el riesgo sísmico en una región. No solo el riesgo sísmico, sino el riesgo de tsunami. Podríamos definir con precisión las zonas afectadas”, indicó el sismólogo.

Esta observación hecha en Costa Rica y publicada en Science podrá ser aplicada para otras zonas con potencial sísmico, dentro o fuera del país.



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