Bandas especializadas en robo de contenedores ponen en jaque a empresarios y policías
El robo de contenedores se convirtió en una amenaza para el transporte de carga en Costa Rica: en los últimos dos años y hasta la fecha, el OIJ recibió 330 denuncias e identificó bandas especializadas en estos asaltos.
El 2025 cerró con 156 robos, un 31% más que el año previo. En promedio, cada dos días la policía judicial recibe una denuncia. A mediados de junio de este año, ya se habían recibido 50.
La Cámara Nacional de Transportistas de Carga (Canatrac) estima que en los últimos dos años el perjuicio económico para el sector asciende a los $2 millones (₡1.000 millones, al tipo de cambio vigente a este 15 de junio de 2026).
Los empresarios no solo pierden las cargas que transportan, sino también los chasis, los furgones y otros componentes esenciales para su actividad. A ello se suman los costos asociados a las pólizas de seguros y el riesgo que enfrentan los conductores para su integridad física e incluso su vida.
Los productos robados van desde alimentos y carnes hasta llantas, cobre y artículos electrónicos. Gran parte de los productos sustraídos termina en comercios legales, según las pesquisas hechas por el OIJ.
Las sustracciones se concentran en tres rutas principales: la Interamericana Norte, la Ruta 32 hacia Limón y la carretera San José-Caldera (Ruta 27). Además, los delincuentes operan principalmente entre las 9:00 p.m. y la medianoche, con mayor incidencia los martes.
Alajuela, Esparza, Limón y Orotina figuran entre los principales focos de robo de contenedores, al concentrar casi la mitad de las sustracciones. La razón es su cercanía con los principales puertos del país y con las zonas de origen de la carga transportada.
La mayoría de los asaltos a transportistas ocurre en carretera, especialmente en puntos donde los conductores circulan a muy baja velocidad. Delincuentes armados les atraviesan vehículos para obligarlos a reducir aún más la marcha, los abordan y los someten dentro de la cabina.
Otro método frecuente consiste en interceptar a los transportistas cuando están pernoctando o comiendo en sitios de descanso, específicamente en el momento en que salen de estos lugares para abordar nuevamente el vehículo.
En menor medida, también son interceptados justo cuando inician su recorrido al salir de los principales puertos o de las fronteras.
Tanto las autoridades policiales como los empresarios han detectado que los perpetradores actúan con un conocimiento muy preciso y con gran rapidez. Los delincuentes abordan al transportista con información detallada sobre las cargas que moviliza.
Actúan con gran celeridad y precisión, despojando al conductor del contenedor o del furgón para luego descargar la mercancía rápidamente y deshacerse del equipo utilizado para transportarla.
Pese a la incorporación de nuevas tecnologías, los delincuentes utilizan dispositivos conocidos como jammers para bloquear las señales GPS de las unidades de transporte.

Sospechosos ligados con un caso de robo de contenedor en Moravia. La investigación estuvo a cargo del OIJ. Captura de pantalla
Autoridades en alerta
Mauricio Boraschi, fiscal adjunto de la Fiscalía General, explicó que la falta de recursos para reforzar la vigilancia en las vías nacionales mediante una mayor presencia de la Fuerza Pública es una de las debilidades que influye en el crecimiento de estos delitos.
Otra vulnerabilidad aprovechada por los asaltantes es la ausencia de sistemas de vigilancia. Las rutas de gran importancia nacional no cuentan con la red de cámaras que deberían tener para prevenir los robos o aportar la mayor cantidad posible de pruebas cuando estos ocurren.
Para el fiscal, el país no dispone de la tecnología necesaria para tener una mayor capacidad de respuesta ante este tipo de hechos y facilitar la obtención de pruebas que permitan llevar a los responsables ante la justicia.
Pese a ello, las autoridades desarticularon al menos tres importantes bandas dedicadas al robo de contenedores, e incluso han llevado algunos de estos casos a juicio y obtenido condenas.
Existen otros grupos criminales que no se dedican exclusivamente a atracar cargamentos de mercancías, sino que forman parte de organizaciones más estructuradas que cuentan con divisiones especializadas o que, de manera ocasional, cometen este tipo de delitos para obtener ganancias ilícitas, dependiendo de la presión policial.
"Ellos tienen, si vale el término, una cartera diversificada de negocios ilícitos y se dedicarán a uno u otro para conseguir dinero, dependiendo también de cómo reaccionen las autoridades. Si el tema del narcotráfico está muy caliente, se dedican ahora al robo de contenedores o pasan a los préstamos gota a gota y las extorsiones", explicó Boraschi.
En 2025, las autoridades golpearon una banda dedicada a la venta de droga que operaba en Puntarenas. Cuando ejecutaron los allanamientos, notaron que todos sus integrantes tenían en sus viviendas el mismo modelo de televisor de pantalla plana.
Esto los llevó a profundizar las investigaciones y determinar que el grupo también había incursionado en el robo de mercancías como una línea adicional de negocio ilícito.
Durante la segunda mitad del año, los casos suelen aumentar debido al mayor movimiento de mercancías de cara a fechas comerciales de alta demanda, como el Día del Padre, el Día de la Madre, el Viernes Negro y la temporada navideña.
Pérdidas millonarias
Francisco Quirós, vicepresidente de Canatrac, explicó que muchas empresas optaron por reforzar sus medidas de seguridad pese al elevado costo que ello implica, especialmente para los transportistas independientes.
"Las unidades se refuerzan con los GPS, pero ya ni eso está dando resultado porque usan algunos dispositivos que llaman jammer para bloquear las señales. También se han incorporado custodios y se ha ido adaptando la operatividad del transporte", explicó.
Las horas de trabajo productivas se redujeron considerablemente porque los camioneros procuran evitar los desplazamientos nocturnos. Como consecuencia, el tiempo efectivo de operación es cada vez menor, detalló Quirós.
Existen casos en los cuales el robo no es el objetivo final, sino que se utiliza para contaminar cargas con droga y así sacarlas del país hacia sus destinos.




