Tica murió buscando a sus hijos; el PANI los dio en adopción a pareja noruega

Por Carlos Castro y Álvaro Sánchez
20 de May. 2026 | 1:54 am

Rosa Agüero Barrantes, vecina de Tibás, murió sin saber dónde estaban sus dos hijos mayores, a quienes buscó durante 45 años. El PANI los dio en adopción a una familia noruega en la década de 1980.

El caso forma parte de la investigación sobre adopciones irregulares de niños costarricenses hacia familias noruegas durante las décadas de 1970 y 1980.

El hijo menor de doña Rosa, José Luis Astúa, contó que en 1981 el PANI retiró a sus hermanos Cristian Arturo y Carlos Alberto de la casa, quitándole la custodia a su madre. 

Hasta sus últimos días conservó la esperanza de verlos cruzar la puerta de su casa. Astúa, quien se crió con ella, asegura que nunca dejó de buscarlos.

"Mi mamá murió esperando saber qué había pasado con ellos", recordó.

Mientras José Luis buscaba información sobre sus hermanos desde Costa Rica, en Noruega Cristian y Carlos intentaban, también sin éxito, descubrir quiénes eran sus padres biológicos.

En 2023, dos años después de la muerte de su madre, llegó la noticia que habían esperado durante tanto tiempo: José Luis logró ubicar a sus hermanos en Fredrikstad, Noruega.

Hoy Cristian y Carlos tienen 51 y 50 años. Cuando salieron del país tenían apenas 4 y 5 años, y hoy ni siquiera recuerdan haber hablado español.

Hace pocas semanas, cuando creía que esa historia había quedado atrás, la herida volvió a abrirse.

Una publicación reabrió la herida

Tras una publicación de CR Hoy sobre las adopciones investigadas en Noruega, descubrieron que Cristian y Carlos figuraban entre los niños costarricenses enviados a ese país mediante procesos que podrían ser irregulares.

Sus nombres originales eran Carlos y Cristian Castillo Agüero. Sin embargo, en el Registro Civil aparecen inscritos con los apellidos Stordahl Hansen, correspondientes a sus padres adoptivos.

"Les cambiaron todo, fue como que les borraran la identidad. Les quitaron su nombre real. Ellos crecieron sin saber quiénes eran realmente", lamentó José Luis.

Curiosidad desde niño

Todo comenzó alrededor de 1987, con una fotografía guardada entre los recuerdos de su madre.

Desde entonces, José Luis, quien apenas estaba en edad escolar, sospechó que aquella imagen escondía una historia que nadie quería contarle.

Era una fotografía de Rosa junto a dos niños, cuyos rostros le parecían familiares aunque no lograba identificarlos.

Un día reunió valor y le preguntó a su madre quiénes eran esos niños. Ella le ocultó la verdad y respondió que eran menores a quienes había cuidado por un tiempo.

El temor de Rosa era no tener respuesta si su hijo le preguntaba qué había pasado con sus hermanos.

Con el paso de los años empezaron a surgir comentarios dentro de la familia, algunos hablaban de dos hermanos desaparecidos. Otros aseguraban que el PANI se los había llevado décadas atrás.

Tiempo después, Rosa le reveló la verdad: tenía dos hermanos a quienes el PANI retiró de la casa en medio de los problemas económicos y de salud que atravesaba ella en ese momento.

Según el relato familiar, Rosa estuvo internada varios meses por una grave enfermedad. Al regresar, descubrió que sus hijos ya no estaban.

José Luis asegura que su madre acudió desesperada al PANI para buscarlos, pero nunca obtuvo respuestas claras.

"Ella logró verlos una vez en un hogar. Los llamó desde afuera, pero las personas que trabajaban ahí la sacaron y después movieron a mis hermanos de lugar", recordó.

A partir de ese momento comenzó una búsqueda que se extendió durante más de 40 años. José Luis asegura que uno de sus mayores sueños era encontrar a sus hermanos antes de que su madre muriera.

"Cuando ella cumplió 50 años yo quería encontrar a mis hermanos y llevárselos como regalo. No pude", lamentó.

Durante años buscó respuestas en Costa Rica y desde Estados Unidos, donde reside hace más de dos décadas. Tocó puertas en el PANI, revisó registros y rastreó nombres en redes sociales, pero nunca los encontró.

Mientras tanto, sus hermanos crecían en Noruega convencidos de que su madre biológica no los quería o había muerto. Esa fue la versión que escucharon durante años, luego de enterarse de que eran adoptados.

"Ellos encontraron uno de los pasaportes y entendieron que algo había pasado, pero nunca volvieron a tener contacto con el país", explicó José Luis.

Reencuentro

El reencuentro ocurrió gracias a una coincidencia familiar. Uno de sus hermanos en Noruega comenzó a buscar personas de apellido Agüero en redes sociales en Costa Rica para intentar reconstruir su historia.

Finalmente llegó hasta una prima lejana que logró ponerlos en contacto.

José Luis Agüero (de negro) al reencontrarse en Costa Rica con su hermano Carlos

"Los tres nos pasamos la vida buscándonos sin saberlo", dijo.

José Luis viajó a Costa Rica en 2023 para conocerlos. El momento llegó demasiado tarde para su madre.

"Eso es lo que más me duele. A ella le quitaron a sus hijos y murió esperando volver a verlos", expresó.

Hoy Cristian y Carlos tienen hijos y una vida construida en Noruega. Uno de ellos recuperó recientemente su cédula costarricense tras realizar los trámites ante el Registro Civil.

Pese al dolor, José Luis reconoce que sus hermanos crecieron con una familia que les dio estabilidad y educación. Aun así, insiste en que algo irregular ocurrió en el proceso.

"Yo siento en el corazón que esto no fue legal. No solo nos pasó a nosotros. Hay muchas familias más", afirmó.

Buscan incorporar su caso

La familia ahora analiza presentar una gestión formal ante las autoridades para que el caso se investigue junto con otras adopciones internacionales entre 1970 y 1980.

"Cuando vi la publicación de CR Hoy entendí que no éramos el único caso. Ahí sentí que esto tenía que salir a la luz", concluyó.

Su intención es acudir al consulado costarricense en Miami para enlazar el caso con el PANI y el Ministerio Público, con el objetivo de que la historia de sus hermanos se visibilice dentro de las investigaciones.

Las adopciones de menores costarricenses hacia Noruega volvieron a quedar bajo la lupa tras una investigación publicada por el medio noruego VG (Verdens Gang).

Según la publicación, al menos 101 niños costarricenses fueron enviados a Noruega mediante adopciones internacionales gestionadas en esos años. Varias de las personas adoptadas aseguran que crecieron sin conocer su verdadera identidad ni las circunstancias reales en las que salieron de Costa Rica.

La investigación recogió testimonios de familias biológicas que aseguran haber buscado durante décadas a sus hijos, mientras en Noruega muchos de esos menores crecieron creyendo que habían sido abandonados o que sus padres habían fallecido.

Publicación del medio VG de Noruega

Anomalías en los expedientes de adopción

El reportaje también señaló anomalías en expedientes de adopción, entre ellas cambios de nombres y apellidos, inconsistencias documentales y falta de información sobre el paradero de los menores una vez que abandonaron Costa Rica.

A raíz de las publicaciones, varias personas adoptadas comenzaron a reconstruir sus historias y a contactar a familiares biológicos en Costa Rica después de pasar gran parte de su vida sin conocer sus orígenes.

Las revelaciones provocaron que víctimas y familiares analizaran acciones legales y solicitudes de investigación tanto en Costa Rica como en Noruega para determinar si existieron irregularidades en los procesos de adopción internacional realizados en aquella época.

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